UTILIDADES SOBRE EL CAPITAL

En la nueva era Acuaria el capital será de todos los trabajadores.

El capital de estado y el capital particular desaparecerán porque el capital será de los obreros.

Los trabajadores serán también dueños del capital, el capital con que los trabajadores se sostienen es lógico que debe ser legalmente de todos.

Los contadores públicos deben conciliar técnicamente los intereses de los patrones y de los trabajadores en este caso concreto de la participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas.

Los contadores públicos tendrán que resolver que tanto por ciento debe repartirse por renta gravable, y en caso de pérdida en los ejercicios de las empresas, y en qué forma afectará el reparto de utilidades sobre el capital.

Hay que definir el plazo que tendrán las empresas para hacer el reparto, hay que definir cuál será la posición en el caso de venta de activos fijos hay que aclarar la posición que adoptarán los trabajadores en caso de que la contabilidad sea alterada, o bien se escondan otros ingresos, es también urgente aclarar el concepto empresa.

Los contadores públicos tendrán que resolver técnicamente este difícil problema de las utilidades sobre el capital.

En una auténtica y legítima democracia el capital debe ser de todos los trabajadores.

Es necesario comprender que el capital de estado no resuelve este problema. El capital de estado crea de hecho un nuevo tipo de actividad, resulta absurdo cambiar el capital privado por el capital de estado. Esto es sólo un cambio de amo, un cambio de tiranos, eso es todo.

El capital debe ser propiedad de los trabajadores porque ellos viven de él. Mientras exista la diferencia entre poderosos y necesitados, entre ricos y pobres, entre capitalistas y proletariados, es lógico que tendrán que existir conflictos, y revoluciones de sangre y aguardiente, y guerras de toda especie. Si realmente queremos que los pueblos de la tierra vivan en paz, si queremos pueblos verdaderamente democráticos y progresistas, debemos acabar con todas esas diferencias.

Es necesario que patrones y obreros sean razonables, que sepan manejar el capital colectivo de toda empresa.

Es necesario que dentro de cada individuo exista la paz, porque habiendo paz, se resuelven con facilidad todos los problemas.

El individuo debe ser sincero consigo mismo y comprender que sus defectos dañan al prójimo. Si el individuo quiere tener paz, debe comprender sus propios defectos y acabar con la codicia, el egoísmo y el orgullo.

Necesitamos acabar con la crueldad, no debemos explotar a nadie ni tampoco dejarnos explotar, recordemos que el capitalismo es cruel y despiadado.

Recordemos también que el Marxismo-Leninismo es cruel y despiadado.

Mientras exista la crueldad en el individuo, no puede haber paz. Inútilmente lucharán muchas sociedades por la paz, mientras exista la crueldad, la codicia, el egoísmo, el orgullo, etc., dentro del individuo.

La paz no puede ser un objetivo, la paz no puede ser una meta para alcanzar, la paz sólo adviene a nosotros cuando disolvemos el yo, cuando acabamos con los factores que producen guerras y revoluciones sangrientas, y conflictos entre patrones y obreros, etc.

El problema técnico de utilidades sobre el capital puede ser resuelto fácilmente si acabamos con el egoísmo, la crueldad, el orgullo y la codicia.

El capital no puede ser propiedad privada de todos los trabajadores. Realmente los trabajadores son socios capitalistas, el capital es de todos los socios.

Los trabajares de cualquier empresa, deberán cuidar el capital de que viven.

La tierra es de quien la trabaja y el capital también es de quien lo trabaja; los trabajadores son los que trabajan, el capital es de los trabajadores.

El estado no trabaja el capital, el capital no puede ser del estado.

El capitalista no trabaja el capital, quien trabaja el capital es el trabajador. El dueño legítimo del capital es el trabajador, o mejor diremos, los trabajadores.

Los sindicatos que no se han vendido a los poderosos, los sindicatos que verdaderamente representan las necesidades de los gremios obreros, los sindicatos del pueblo y para el pueblo, deben luchar intensamente por lograr el éxito total de la utilidad sobre el capital, es justo comprender que las utilidades sobre el capital deben ser repartidas honradamente entre todos y cada uno de los trabajadores de cualquier empresa.

El capital de una empresa cualquiera, es propiedad de todos los trabajadores de la empresa y por lo tanto, las utilidades sobre el capital, deben ser repartidas justa y sabiamente, entre todos los trabajadores de la empresa.

Es necesario que los trabajadores comprendan que son hermanos y que todos tienen la obligación de repartirse entre sí, las ganancias, con paz y verdadero amor todo esto se puede resolver con pleno éxito.

Los dos peores enemigos que tienen los trabajadores, son el capital privado, el cual es un robo, al pueblo, y el capital de estado, el cual es también otro robo al pueblo.

Los capitalistas y los comunistas roban al pueblo, el capital es del pueblo y para el pueblo, todo aquél que le robe al pueblo su capital es de hecho ladrón y tirano.

Benito Juárez dijo: El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Hablando con toda sinceridad, podemos afirmar que ni los capitalistas ni los comunistas han sabido respetar el respeto al derecho ajeno.

Los señores socialistas Marxistas-Leninistas aspirantes a comunistas como ellos mismos lo afirman con ínfulas de sapiencia política, además de robarle al pueblo su capital, además de despojar a los gremios obreros de sus derechos sobre el capital, han acabado también con la libre iniciativa y la libertad política.

Los hombres verdaderamente amantes de la libertad deben defender los derechos de los trabajadores, necesitamos defender nuestro derecho.

Necesitamos comprender que los patrones nos son más que los trabajadores, ni menos tampoco, los patrones son los hermanos de los trabajadores y por lo tanto están colocados en igualdad de derechos.

Debemos acabar para siempre con aquello de la explotación del hombre por el hombre y crear una verdadera democracia, sólo la democracia puede salvarnos de la peste nauseabunda del comunismo de la tiranía estúpida del capitalismo.

No debemos explotar, ni dejarnos explotar, el capital es de los trabajadores.

Si los patrones insisten en no reconocer los derechos de los trabajadores, recordemos que estos últimos disponen de armas millones de veces más poderosas que los cañones y la metralla, dichas armas son: los paros totales o parciales, el tortuguismo; es decir, el trabajo demasiado lento, y la huelga de brazos cruzados.

Los trabajadores no deben dejarse engañar con aquello del mes de aguinaldo, ese truco le sirve a los patrones para engañar a los trabajadores y burlar aquello de la repartición de utilidades sobre el capital.

En algunos países los capitalistas han inventado una escapatoria para eludir la cuestión de la repartición de las utilidades sobre el capital.

Uno de esos trucos consiste en suspender a los trabajadores al final de año a cambio de esta suspensión se les da a los trabajadores como una limosna, una pequeña cantidad anual por concepto de repartición de utilidades, así en esta forma los capitalistas se burlan despiadadamente de los principios fundamentales de Socialismo Cristiano.

Lo peor de este truco dañino inventado por los poderosos es que ahora los pobres trabajadores en vez de mejorar empeoraron porque el pequeño porcentaje de utilidades sobre el capital recibido a finales de este año, no alcanza realmente a ser ni siquiera un mes de sueldo, así pues, ya no podrán los trabajadores salir de vacaciones porque no tienen dinero para eso.

En el fondo los trabajadores tienen la culpa de esta situación por no hacer valer sus derechos.

Dicha situación se ha presentado en muchos países de la América Latina y Europa.

La cuestión de la repartición de utilidades sobre el capital debe ser justa... nada tiene que ver la repartición de utilidades con la cuestión del mes de aguinaldo que normalmente se le debe dar a los trabajadores, no se debe confundir una cosa con otra, los aguinaldos son una cosa, y la repartición de las utilidades sobre el capital son otra cosa. Empero los capitalistas han querido confundir una cosa con otra para engañar a los trabajadores.

Es también absurdo repartir las utilidades sobre el capital a final de año.

Toda esta clase de subterfugios ha sido inventada por los capitalistas para burlar las justas aspiraciones de los trabajadores. La repartición de utilidades sobre el capital debe ser mensual.

Los capitalistas procediendo así injustamente se están causando daño a sí mismos, porque los trabajadores sintiéndose defraudados en sus justas aspiraciones, se vuelven comunistas, y estos últimos acaban con el capital y con los patrones.

No deben los capitalistas cometer el error de abonar tierra para que en ella germine la maldita flor venenosa del comunismo.

Es necesario que comprendamos el peligro de muerte en que nos encontramos en estos precisos momentos, el marxismo-leninismo domina ya una buena parte del globo terrestre, y si continuamos así como vamos, tratando de engañar a los trabajadores para defender afanosamente nuestras jugosas entradas monetarias, bien pronto estaremos gimiendo bajo el peso de las cadenas comunistas.

Se hace necesario pensar en forma distinta de acuerdo con la nueva era.

El pasado es pasado y los tiempos cambian, ahora es mejor comprender el punto de vista ajeno y darle a los trabajadores lo que es de ellos.

“A dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”.

Publicado en El Cristo Social

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