LA MADRE CÓSMICA

Dios no tiene figura ninguna. Dios es Coesencial con el Espacio abstracto absoluto. Dios es aquello... aquello... aquello...

Dios tiene dos aspectos: Sabiduría, Amor. Dios como Sabiduría es Padre. Dios como Amor es Madre.

Cristo es el hijo de Dios. Cristo no es un Individuo, Cristo es un Ejército. Cristo es el Ejército de la voz. El verbo.

Antes de que rayara la Aurora del nuevo día Cósmico, el Padre, la Madre, y el Hijo eran Uno, Aquello... Aquello... Aquello...

Dios como Padre reside en el ojo de la Sabiduría. Este ojo está situado entre las dos cejas.

Dios como Madre reside en el Templo-Corazón.

Sabiduría y Amor son las dos Columnas Torales de la gran Logia Blanca.

Dentro de cada ser humano existe un soldado del Ejército de la Voz. Ese es el Cristo interno de todo Hombre que viene al Mundo.

El hombre Séptuple es tan solo la sombra pecadora de ese soldado del Ejército de la Voz.

Necesitamos encarnar al Hombre Sol, el Cristo interno. La Madre Divina nos ayuda. Pedid y se os dará, golpead y se os abrirá.

Dios como Amor es Isis a quien ningún mortal ha levantado el velo. ¿Quién es aquel que se atrevería a levantar ese velo terriblemente divino? ¡Ay de los profanos y de los profanadores que se atrevan siquiera a tocar el velo de Isis!

Cuando el Devoto hace sus ruegos a la Madre Divina, debe tener sueño y estar sumergido en profunda meditación interna. El verdadero devoto no se levanta de su cama, ni come ni bebe hasta recibir la respuesta de la Divina Madre.

La Madre Cósmica no tiene forma, pero gusta tomar alguna forma para contestar al Suplicante. Puede presentarse como Isis, Rea, Cibeles, Tonantzin, María, etc., etc., etc.

Cuando la Divina Madre ha dado su respuesta al devoto, desintegra su forma instantáneamente porque no la necesita.

La Divina Madre es el segundo aspecto de Aquello y se llama Amor. El amor es una sustancia que es Coesencial con el Espacio Abstracto muy profundo.

La Divina Madre no es una Mujer, ni tampoco algún Individuo. Es únicamente una Sustancia incógnita.

Cualquier forma que Eso tome, se desintegra instantes después. Eso es Amor.

Dios Madre es Amor. Dios Madre nos adora, nos ama terriblemente. La Diosa Madre del mundo sube por el canal medular convertida en serpiente de fuego cuando trabajamos con el arcano A.Z.F.

La Diosa Madre del mundo es Devi Kundalini.

La Divina Madre lleva a su niño en sus brazos amorosos. El Cristo interno de cada hombre es ese Niño. La Madre es Aquello... Aquello... Aquello... Isis... Amor... Misterio...

El devoto que quiera poderes debe pedírselos a la Divina Madre. El verdadero devoto se humilla ante Dios Madre.

Si el devoto verdaderamente se resuelve a corregir sus errores y a hollar la senda de la santidad, puede pedir a la Divina Madre el perdón de su Karma pasado y la Madre Divina lo perdona. Pero si el devoto no se corrige ni sigue la senda de santidad, es entonces inútil pedir perdón a la Madre Divina, porque ella no lo perdona.

La Madre Divina perdona a sus hijos arrepentidos verdaderamente. Ella sabe perdonar a sus hijos porque son sus hijos.

Todo el Karma de las malas acciones, de pasadas reencarnaciones puede ser perdonado por la Madre Divina. Cuando el arrepentimiento es absoluto, el castigo sale sobrando.

Publicado en El Libro Amarillo

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