LA LANZA ESOTÉRICA

La lanza esotérica Crística del Santo Grial y la pagana asta de los pactos mágicos, ostentada por Wotán, es una misma pica bendita tenida por sagrada en todos los pueblos desde la más remota antigüedad.

Sea en verdad, por tener un carácter fálico y simbólico del poder sexual viril, sea por tratarse de la arcaica arma de combate que en el amanecer de la vida pudo imaginar el hombre, es lo cierto que el asta romana era, como es sabido, algo así como la Balanza de la Justicia, presidiendo a todas las transacciones jurídicas del primitivo derecho quiritario o de la lanza (Kyries), y muy especialmente a las nupcias, entre los que gozaban del derecho de ciudadanía, por cierto muy preciado.

Las matronas romanas que se hallaban bajo la tutela de la bendita Diosa Juno, eran llamadas muy sabiamente CURETIS (Cauretes o Kyrias, y de aquí VALKIRIAS), por causa de Cures o Torre, ciudad de los Sabinos, fundada por Medio Fidio Himella, sus dioses inefables. Y por eso a los líderes y demás hombres de las Curias romanas que se distinguían como héroes en la guerra, solía premiárseles con una pequeña lanza de hierro, denominada HASTAPURA, nombre que por cierto recuerda a la ciudad HASTINAPURA, símbolo divino de la Jerusalén Celestial.

“Matronae in tutela Junonis Curetis essent, quae ita vocabatur ab hasta ferenda quae sabinorum lingua curis dicebatur”... “Nec tibi, quae cupidac natura videbere matri, comat virgineas hasta tecurba comas.” (Ovidio, 2 Fast).

“Hasta Pura dicitur, quae fine ferro est, et signum est pacis. Hac donabantur militis, qui in bello fortiter fecissent” (Suetonio Claudio).

“Translate hastee dicuntur argumenta oratoria” (Ciceron I. I. Or, c. 57).

“Deos in hastario vectigales habetis (Tertuliano, Apologética, c. 13)

“Ponitiur etiam pro auctione incunto, quia autio cum effet hasta erigebatur” (Calepinus, Hasta).

Es ostensible y palmario que los troncos o tablas de la Ley, donde el profeta Moisés escribe sabiamente por mandato de Jehová los Diez Mandamientos, no son en realidad sino una doble lanza las de Runas, sobre cuyo significado fálico existe mucha documentación.

No está de más enfatizar la idea trascendental de que existen dos mandamientos más en el esoterismo mosaico.

Quiero referirme a los mandamientos once y doce, íntimamente relacionados con los Arcanos XI y XII de la Kábala.

El primero de estos, o sea el undécimo, tiene su clásica expresión en el sánscrito Dharman Chara: “haz tu deber”.

Recuerda hermano lector que tú tienes el deber de buscar el Camino angosto, estrecho y difícil que conduce a la luz.

El Arcano XI del Tarot ilumina este deber: la fuerza maravillosa que puede dominar y sujetar a los leones de la adversidad es esencialmente espiritual. Por esta razón está representado por una bella mujer que sin esfuerzo aparente abre con sus manos deliciosas las fauces terribles de Leo, el puma espantoso, el león furioso.

Con el undécimo se relaciona y se entrelaza el duodécimo mandamiento de la Ley de Dios, ilustrado por el Arcano XII: “HAZ QUE TU LUZ BRILLE”.

Para que la luz, que constituye la Esencia embotellada dentro del Yo, pueda realmente brillar y resplandecer, debe liberarse y esto sólo es posible mediante la Aniquilación Budista, disolviendo el Ego.

Necesitamos morir de instante en instante, de momento en momento, sólo con la muerte del Ego adviene lo nuevo.

Así como la vida representa un proceso de gradual y siempre más completa exteriorización, o extraversión, igualmente la muerte del Yo es un proceso de interiorización graduativa, en el que la Conciencia individual, la Esencia, se despoja lentamente de sus inútiles vestimentas, al igual que Ishtar en su simbólico descenso, hasta quedar enteramente desnuda en sí misma ante la Gran Realidad de la vida libre en su movimiento.

La lanza, el sexo, el Phalo, juega también gran papel en numerosas leyendas orientales como instrumento maravilloso de salvación y liberación, que blandido sabiamente por el Alma anhelante, le permite reducir a polvareda cósmica a todas esas entidades cavernarias que en su conjunto pecaminoso constituyen el “mi mismo”.

En la tierra sagrada de los Vedas, Shiva el Tercer Logos (la energía sexual), ha sido analizado profundamente en sus aspectos creativos y destructivos...

Es palmario, claro y visible, que los aspectos subjetivos, sexuales..., cristalizan fatalmente en esas múltiples entidades cuya suma total constituye eso que los egipcios llamaran Seth (el Ego).

Es manifiesto el poder generativo normal de nuestras glándulas endocrinas sexuales.

Es trascendental el poder objetivo creador del Señor Shiva, cuando trabaja creando el Traje de Bodas del Alma, el To Soma Heliakon, el Cuerpo de Oro del Hombre Solar.

La energía sexual es altamente explosiva y maravillosa. En verdad os digo que aquel que sabe usar el arma de Eros (la lanza, el sexo), puede reducir a polvareda cósmica el Yo Pluralizado.

Orar es conversar con Dios y uno debe aprender a orar durante el coito; en esos instantes de suprema dicha pedid y se os dará, golpead y se os abrirá...

Quien pone corazón en la súplica y ruega a su Madre Divina Kundalini que empuñe el Arma de Eros, obtendrá el mejor de los resultados, porque ella le ayudará entonces destruyendo el Ego.

Empero os digo que éste es un proceso largo, paciente y muy delicado. Es incuestionable que el cazador que quiere cazar diez liebres al mismo tiempo, no caza ninguna, así quien quiere eliminar todos los defectos psicológicos simultáneamente, no elimina ninguno.

Dentro de cada uno de nosotros existen millares de defectos y todos ellos tienen muchas raíces y facetas que se ocultan entre los distintos repliegues subconscientes de la mente.

Cada uno de esos defectos psicológicos tiene forma animalesca; dentro de tales criaturas sumergidas está enfrascada la Esencia, la Conciencia.

Condición previa a toda eliminación es comprensión íntegra del defecto que se quiere eliminar.

Suplicad si estáis seguro de haber comprendido y retiraos del coito sin eyacular el semen.

Haciendo síntesis trascendental sobre muy largos duros trabajos, dijéramos: primero hay que liberar la Esencia para que la luz brille en nosotros; después fusionarla con “Atman” (el Ser), para liberarnos de la mente; más tarde entregársela al “Anciano de los Días” (el Padre que está en secreto, la Mónada) para convertirnos en Maestros Resurrectos, Perfectos. Y por último absorberla definitivamente en ISHUARA, el Logos, primera emanación del Supremo PARABRAHMAN (el gran Océano del Espíritu Universal de Vida).

Concluiremos ahora este capítulo con el siguiente relato. Ha mucho tiempo, cuando yo todavía no había reducido el Ego a polvareda cósmica, hice una invocación mágica formidable.

Llamé a cierto gran Maestro diciendo: “¡Ven! ¡Ven! ¡Ven! Profeta de RA HOOR KHU. ¡Venid hacia mí! ¡Quiere cumplirla! ¡Quiere cumplirla! ¡Quiere cumplirla! AUM... AUM... AUM...” (entonando esta última palabra como es debido, abriendo la boca con la “A” redondeándola con la “U” y encerrándola con la “M”).

No está de más aclarar que el ambiente estaba saturado de infinita armonía, cargado de “OD”...

El resultado de la invocación no se hizo esperar y el gran profeta vino hacia mí.

El Kabir asumió una figura simbólica formidable que pude ver, oír, tocar y palpar en toda la presencia de mi Ser Cósmico.

El Venerable parecía dividido en dos mitades: Desde la cintura hacia arriba resplandecía gloriosamente; su frente era alta como los muros invictos de la Jerusalén Celestial; sus cabellos como la lana blanca cayendo sobre sus espaldas inmaculadas; su nariz recta como la de un Dios, sus ojos profundos y penetrantes; su barba preciosa como la del Anciano de los Días, sus manos como anillos de oro engastados de jacintos; sus labios, como los lirios que destilan mirra fragante...

Empero en la parte inferior de su cuerpo, desde la cintura hacia abajo, vi algo insólito; horripilantes formas bestiales, personificando errores, Demonios-Rojos, Yoes-Diablos, dentro de los cuales está embotellada la Conciencia.

“Os he llamado para pedirle la iluminación”. Tal fue mi súplica! Es obvio que en su forma de presentación estaba la respuesta.

El Anciano puso su diestra sobre mi cabeza y me dijo: “¡Llámame cada vez que me necesites y yo te daré la Iluminación!... Luego me bendijo y se marchó.

Con infinita alegría lo comprendí todo; sólo eliminando a lanzadas esas criaturas animalescas que todos llevamos dentro y entre las cuales duerme la Conciencia, adviene a nosotros la iluminación.

Publicado en El Misterio del Aureo Florecer

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