SISTEMA PRÁCTICO PARA TRANSFERIR LA CONCIENCIA

El alquimista debe, ante todo, esforzarse por despertar Conciencia para verificar las cosas por sí mismo, para investigar por sí mismo todas estas grandes verdades de la Piedra Filosofal. Se nos ha dicho que la Ciencia de la Gran Obra sólo se puede entender cuando uno recibe el “Donum Dei”, o sea, el Don de Dios. Mas hay un proverbio justo que dice: “A Dios Rogando y con el Mazo Dando”. Si uno quiere llegar a convertirse en un investigador de la vida en los mundos superiores, si uno quiere llegar a conseguir el “Donum Dei”, que le permite entender los misterios de la Gran Obra, incuestionablemente necesita hacer algo por despertar Conciencia. Es claro que sólo destruyendo el Ego se consigue el despertar de la Conciencia y, también, necesitamos de ciertos coadyuvantes útiles para el proceso del despertar.

Hay una Orden esotérica en el Oriente que se llama “Epoptae”. Esa Orden es extraordinaria y no tiene representaciones en el mundo físico. Pero si uno se concentra en dicha Orden (que es más bien Tibetana), puede conseguir que lo saquen del cuerpo conscientemente y que lo enseñen a viajar por las regiones Astral y Mental. Los instructores de tal Orden, en ese sentido, no escatiman esfuerzos; su poder consciente se transfiere a aquellas mentes que piensan en ellos, en los “Epoptae”; ellos pueden venir para iniciarlo a uno en las prácticas de salirse del cuerpo para viajar conscientemente por las citadas regiones.

Los “Epoptae” es una Orden Blanca que no tiene en el mundo físico templos ni nada por el estilo; ello está totalmente ubicada en los mundos superiores. El primer paso que da esa Orden (cuando uno se concentra en ellos) es enseñarnos a viajar conscientemente y positivamente por las regiones Astral y Mental; el segundo paso es el de conducir a los varones y mujeres que no tienen esposo o esposa hacia la Autorrealización íntima del Ser.

Yo les he hablado a ustedes que en esa Orden hay elementos (algunos Maestros) que vienen a personificar completamente a Shiva y otros que están polarizados en forma femenina, y que representan totalmente a Shakti, la Isis o el Principio Femenino Eterno. Claro está que si un varón no tiene sacerdotisa, después de haber sido despertado por la Orden de los “Epoptae”, por los miembros de esa Orden, puede recibir como consorte a una “Dakini”, totalmente polarizada con la Shakti o Principio Femenino Eterno; trabajando esotéricamente con ella, puede conseguir la creación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser (si es que todavía no los tiene) o, si los tiene, puede restaurar el fuego en esos vehículos. A su vez, una mujer que no tenga consorte, puede recibir un “Deva” para el trabajo esotérico.

Así, pues, la Orden “Epoptae” es de tipo completamente suprasensible y bien vale la pena ponerse en contacto con sus miembros para que lo entrenen a uno en el manejo de los poderes Astral y Mental. Pero conviene siempre acostarnos con la cabeza hacia el Norte. Si ustedes observan cuidadosamente la aguja de una brújula, verán que siempre se orienta hacia el Norte. Existe una corriente magnética que fluye de Sur a Norte que, debidamente aprovechada, concentrándonos, además, en la Orden de los “Epoptae”, podremos ser ayudados en el proceso del despertar (se acelera este proceso). Cuando uno avanza en los estudios relacionados con la Gran Obra, comprende la necesidad del “Donum Dei” para saber por dónde va en los mundos superiores, pues, es lamentable tener que andar a ciegas por caminos desconocidos... Es claro que si uno despierta Conciencia, todo cambia.

El “Donum Dei” se recibe, pero es bueno esforzarnos también para poder recibirlos. Se habla mucho en los textos tibetanos sobre el “Phova” (propiamente se dice Fovu), es decir, la transferencia de la Conciencia. Nosotros necesitamos aprender a transferir la Conciencia a otras regiones, a otros mundos del cosmos; eso. ¿Es posible transferir la Conciencia? Sí, es posible, pero en ese caso, ¿por dónde se escapa la Conciencia?, ¿cuál sería su puerta de salida? La puerta de salida es el “Brahmaranda”. ¿Cuál es el “Brahmaranda”? La fontanela frontal de los recién nacidos, situada en el lugar que llaman “la mollerita” de los niños. Ustedes saben muy bien que esos huesos del parietal son los últimos en cerrarse; pues bien, allí hay una puerta por donde uno tiene que aprender a salir con su Conciencia o Esencia; y esto resulta interesantísimo, porque la Conciencia, libre del Ego, puede funcionar realmente despierta en los mundos internos.

Para que la Conciencia pueda salir del Ego, escaparse del cuerpo sin el Ego (sin el problemita ese del Ego), se necesita el “Phova”; debe uno colocarse en estado de meditación profunda, rogándole a la misma Conciencia que se escape por la fontanela frontal de los recién nacidos, por “Brahmaranda” (así se dice esotéricamente). Es indispensable no identificarse más, es decir, ser capaz de suspender todas las asociaciones mecánicas de la mente y el deseo; recordarse a sí mismo, pedirle ayuda a la Divina Madre Kundalini para que sea ella quien saque la Conciencia por “Brahmaranda”. Es preciso que la meditación sea muy profunda y seguro estoy que la Madre Divina nos dará el auxilio necesario; ella podrá sacar a la Conciencia por “Brahmaranda”. Cuando la Conciencia sale por “Brahmaranda”, el despertar es magnífico, porque por “Brahmaranda” no puede salir el Ego y entonces lo que se escapa es la Conciencia totalmente libre...

La Conciencia libre conoce los misterios de la vida y de la muerte. Por ejemplo: en el Oriente, guía (la Conciencia despierta) a muchos difuntos que han resuelto seguir el Sendero Breve (creo que ustedes han oído alguna vez hablar del Sendero Breve y de la Clara Luz). Hay difuntos que resuelven retirarse del escenario de este mundo (algunos definitivamente y, otros, mientras pasa esta Edad de Hierro), entonces trabajan lo más que pueden en la disolución del Ego mientras están encarnados y, después de muertos, continúan sus trabajos en los mundos superiores hasta que reducen a polvo el Ego y, por último, se absorben en el Gran Océano; pero, claro está, es muy difícil no regresar; por lo cual es necesario “aprender a cerrar matriz”, porque las matrices quieren atraparlo a uno y es necesario aprender a ser lo suficientemente fuerte para aprender a cerrarlas y escapar; debe uno resistir a los aullidos del huracán, porque, por ejemplo: muchos difuntos huyen despavoridos y van a esconderse entre alguna cueva, huyendo de la tormenta y del huracán, quedando el Cordón Plateado amarrado a esa cueva. ¿Qué es esa cueva? Esa cueva es una matriz... Otros horrorizados se vuelven ante los aullidos del huracán encarnante, otros ante las espantosas visiones demoniacas, otros ante las pruebas del Padre y Madre no resisten, en fin, y se regresan, van a parar a alguna matriz.

Si uno sabe permanecer sereno y si también es ayudado, si se acuerda del Omnimisericordioso o el Señor de toda compasión, etc., etc., al fin logra entrar en un reino molecular superior donde puede ser instruido por los “Devas”. Entonces, su Madre Divina le ayudará a disolver los elementos indeseables que le hayan quedado, hasta que por último se ve en el escenario cósmico convertido en un gran elemental. En esas regiones de felicidad puede quedarse para siempre o sencillamente, mientras pasa esta Edad de Hierro, regresando en la Edad de Oro (futura raza) donde puede entrar a una escuela de misterios y Autorrealizarse.

Ese es el Sendero Breve. En el Tíbet, aquellos atletas del “Phova”, es decir, de la Ciencia de la Transferencia de la Conciencia, ayudan a los que siguen el Sendero Breve; los ayudan guiándolos, animándolos, etc. No hay duda que el “Phova”, en última instancia, nos confiere entre otras cosas, ese “Donum Dei”; nos permite conocer la Ciencia de la Gran Obra...

Publicado en El Quinto Evangelio

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