REVELACIONES EXTRAORDINARIAS SOBRE NUESTRO SOL

Discípulo. Se dice en el campo de la ciencia, es decir, los científicos afirman que el Sol es algo así como una llamarada o un cuerpo en estado incandescente con muchos miles de grados de calor y que su constitución ígnea de fuego intenso hace que el calor llegue hasta nosotros, pero la verdad es que nosotros no hemos podido saber ciertamente nada concreto al respecto, cuál es su temperatura, de qué está hecho, etc. ¿Usted me pudiera dar una explicación concreta, Venerable Maestro?

Maestro. Con el mayor gusto, mi estimable hermano misionero, me apresuro a dar respuesta a su pregunta. Las gentes comunes y corrientes creen que el Sol es una bola de fuego incandescente y ese concepto también está equivocado, es falso, esa es una forma de pensar completamente medieval. En la Edad Media se creía que ese astro que nos ilumina era una bola de fuego; es un modo de pensar equivocado de las gentes, pero ni modo, así es la humanidad.

Un científico por ahí supone que el Sol es una nube de helio también en estado incandescente, y si eso fuera así, entonces los planetas del sistema solar caerían fuera de órbita, no gravitarían jamás alrededor del mismo. El solo hecho de que gravitan las esferas celestiales en torno de ese centro luminoso, nos está indicando con toda claridad de que se trata de un Sol físico. Aquel científico que afirma que el Sol es una nube de helio y que no pesa nada, basado en equivocados cálculos, indudablemente es un ignorante ilustrado. Yo pregunto: ¿Cómo girarían o sobre qué base, sobre cuál centro nuclear o gravitacional podría basarse el sistema solar? El hecho mismo de que los mundos graviten alrededor de ese astro nos está indicando que tal mundo, tal estrella llamada Sol, pesa mucho más que todos los planetas del sistema solar; sólo así podemos explicarnos que los mundos graviten alrededor del Sol. Pero eso es lo que no entienden los hombres de ciencia.

Nosotros los ocultistas tenemos instrumentos maravillosos para la investigación de la vida en los mundos superiores. El Cuerpo Astral, el Eidolón, nos permite viajar de un planeta a otro. Yo con ese Vehículo llamado Eidolón o Cuerpo Astral o Cuerpo Sideral, me he transportado muchas veces al Astro Rey, por lo tanto lo conozco muy bien, sé realmente en qué forma funciona, de qué está hecho y cómo es la superficie y qué hay en el Sol.

Puedo decirle que el Sol es un mundo gigantesco, enorme, muchos millones de veces más grande que la Tierra o que Júpiter; tiene rica vida mineral, vegetal, animal y humana. Tiene elevadísimas cordilleras, tiene Polos Norte y Sur llenos de hielo, enormes y profundos mares, selvas extraordinarias, etc., etc., etc. Aunque parezca increíble, hay lugares en el Sol donde uno puede morirse de puro frío, montañas inmensas cubiertas de nieve con climas sumamente fríos. También existen climas templados muy agradables y climas cálidos. Las costas por ejemplo son muy calientes porque están al pie de los mares, naturalmente eso es obvio que deben ser lugares muy calientes. Así pues, en el Sol existen todos los climas.

Los habitantes del Sol jamás viven en ciudades, ellos consideran absurdo el hecho de formar ciudades, y estoy de acuerdo con ellos porque la vida de las ciudades realmente es dañosa y perjudicial en alto grado. En las ciudades, los seres humanos vivimos encaramados unos sobre otros en edificios de varios pisos, pegados casa contra casa, entre el humo de las fábricas y de los automóviles, rozándonos mutuamente, dañándonos en forma voluntaria e involuntaria, etc., etc., etc. Por tal motivo, los habitantes del Sol jamás cometerían el desatino de vivir en ciudades; a ellos no les gustan las ciudades, ellos viven normalmente en los campos. Sin embargo tienen pequeñas villas donde hacen investigaciones de tipo científico, pero son muy pequeñas.

Alguna vez en mi Vehículo Sideral o Cuerpo Astral, estuve platicando allí con un grupo de sabios solares. Ellos me atendieron muy armoniosamente. Lo interesante del caso es que, a pesar de que yo estaba allí en mi Vehículo Astral o Cuerpo Sideral, ellos me pudieron ver y oír. No hay duda de que ellos estaban allí en esos momentos en cuerpos de carne y hueso, pero a pesar de estar en sus cuerpos físicos, podían verme a mí como si estuviera yo también en cuerpo físico como ellos, es decir, poseen facultades de clarividencia extraordinarias, facultades de clariaudiencia, etc. Platicamos sí, sentados ante una hermosa mesa y después me pidieron excusas porque era el momento preciso, adecuado para pasar al laboratorio. Los vi allí mirando a través de unos lentes, también los vi hacer enormes y complicados cálculos matemáticos. Por esos días ellos estaban muy preocupados con un sistema de mundos muy lejano, situado a muchos millones de años luz, demasiado lejos del mundo solar donde ellos viven.

Estaban interesadísimos en investigar a fondo tal juego de mundos porque proyectaban por esos días hacer una expedición a los mismos; mundos lejanos de dicho sistema solar. Es claro que los habitantes del Sol poseen naves cósmicas maravillosas que pueden viajar a través del espacio, pero ellos estaban trazando debidamente la ruta y haciendo cálculos para poder llegar con precisión al mencionado sistema de mundos en que estaban por esos días interesadísimos en conocer exactamente. Yo quedé francamente anonadado, asombrado. Esos telescopios que ellos poseen son extraordinarios. Hablando esotéricamente, a tales telescopios los podemos llamar tescohanos; un término bastante exótico, ¿verdad?: tescohanos.

Bien, es muy novedoso para ustedes saber, por ejemplo, que hay habitantes en el Sol, ¿verdad? Pues sepan también que ellos con sus telescopios pueden ver el planeta Tierra, como cualquier otro planeta del sistema solar; pueden con sus lentes, no solamente ver nuestro mundo, sino también sus ciudades y las casas que tenemos en nuestro mundo. También pueden ver a las gentes que viven en cada casa que ellos quieran investigar, y no solamente verlas desde el punto de vista meramente físico, sino desde el aspecto esotérico u oculto. Pueden perfectamente ver el aura de las personas, el estado psicológico en que se encuentra cada persona, etc. Ellos pues, no ignoran el estado desastroso en que se encuentra nuestro plantea Tierra, lamentan el estado en que nos encontramos, desean lo mejor para nuestro mundo.

Desgraciadamente hemos de reconocer que la Tierra está completamente fracasada. En modo alguno ellos desean o quieren tener relaciones con gentes que poseen el Ego, el Yo, el Mí Mismo, el Sí Mismo, la Legión. Los habitantes solares sólo entran en contacto con personas bien muertas. Cuando yo hablo así de personas bien muertas, quiero que sepan entender, no estoy hablando de muerte física, me refiero en forma enfática a la muerte del Ego. Cuando digo bien muertas estoy dando a entender que ellos solamente desean entrar en contacto con personas que ya hayan desintegrado el Ego, que ya hayan muerto en Sí Mismas, en el Yo, en el Mí Mismo, que no posean Ego, en otros términos; es decir, que no tengan Yo, que estén libres del Yo. Y tienen razón, en eso estoy completamente de acuerdo con ellos, porque aquéllos que poseen Ego, que tienen todavía el Yo, pues, emiten un tipo de vibraciones siniestras, fatales, diabólicas, perversas. Gentes así introducen el desorden dondequiera que van; esas gentes que tienen tal condición egoica y diabólica no podrían vivir jamás en armonía con el infinito. Por ese motivo, es que ellos no quieren tener relaciones, dijéramos personales, con individuos o con gentes que no hayan muerto en Sí Mismos, que no hayan disuelto el Ego, el Yo.

Me viene a la memoria algunos paisajes hermosísimos del Sol. Hay allí un mar tan profundo, tan gigantesco, de aguas tan claras y tan bellas, que yo he quedado anonadado. Muchas veces en mi Cuerpo Astral, he llegado a cierta bahía en una pequeña embarcación donde he reposado horas enteras. Es claro que, en Astral también puede uno navegar en algunas embarcaciones, natural-mente hechas de materia astral... puede uno también meterse en cualquier embarcación dijéramos física. Cualquiera que sepa viajar en Cuerpo Astral puede hacer lo mismo, eso es claro. Lo que hay es que volverse uno consciente, los dormidos no podrían hacer estas cosas. A mí me ha parecido preciosa esa bahía, aquel mar es millones de veces más grande que todo el planeta Tierra. Podría asegurarles a ustedes que si depositáramos todos los siete mares de la Tierra entre aquel mar, sería tanto como echar en ese gran océano un vaso de agua. Piensen ustedes lo que significa el tamaño de ese gran océano; es decir, cualquiera de nuestros océanos que poseemos aquí en nuestro planeta, es un charquito comparado con ese inmenso mar a que me estoy refiriendo en el Sol. De cuando en cuando veía yo surgir ciertos monstruos marinos a la superficie, contemplaban el horizonte y volvían y se sumergían entre las profundidades incalculables del mar solar. Esto es inconcebible para los terrícolas.

Las gentes de esta epoca piensan que el Sol es una bola de fuego y no hay nadie quien les pueda quitar esa idea de la cabeza. Mirando el Sol desde el punto de vista astral, es extraordinario. Por ejemplo, existe un camino secreto que conduce al Templo Corazón del Sol. Claro, no se trata de un camino físico, y eso quiero que todos ustedes lo entiendan. Me refiero a un camino secreto, astral, esotérico que conduce, como ya dije, al Templo Corazón del Sol. Es un camino que no pertenece a la materia densa. Cuando uno se acerca a ver aquello en la superficie, lo único que percibe es una gran profundidad, un abismo tenebroso; pero allá en lo hondo, en lo ignoto, se ven algunas llamaradas.

En mi Vehículo Astral he podido descender por ese gran precipicio, llegar hasta aquellas llamaradas. Allí un Gran Ser lo bendice a uno, es el portero o Guardián del Templo. Este nos bendice con un ramo de olivos; luego, por un camino secreto, se dirige uno hasta el Templo Corazón del Sol. En el Templo Corazón encuentra uno a los Siete Chohanes, siete grandes Seres que trabajan en el sistema solar. Allí siente uno el flujo y el reflujo de la Gran Vida, la sístole y la diástole de todo el sistema en que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser. Puede decirse que allí está el corazón del Sol, el corazón del sistema solar. Es que el sistema solar visto desde lejos parece un hombre caminando a través del inalterable espacio infinito, y tiene órganos funcionales.

Por ejemplo, Marte es el hígado del sistema solar nuestro, y el Sol propiamente dicho es el corazón del sistema solar. Pero ese corazón hay que buscarlo en el núcleo mismo de esa masa central. Por cierto, que el rayo más poderoso del Sol vibra en la aurora y pertenece al Kundalini. Debido a eso, resulta interesante y hasta muy aconsejable practicar el Sahaja Maithuna en la aurora, en el amanecer del día. Existen también allí en el Sol distintos elementales de la naturaleza, como los hay en todo planeta. Allí fluye y refluye la vida con incesante belleza.

Los científicos suponen que el Sol es una bola de fuego o una nube de helio o lo que sea. Las gentes comunes y corrientes piensan en el Sol como en una gran hoguera que cuanto más cerca esté uno, más expuesto está a quemarse. No hay tal, suban ustedes a una montaña de cinco mil metros de altura y verán que se mueren de frío; y si ustedes se elevaran en un globo estratosférico a la estratosfera, pues allí morirían de frío. En los espacios interplanetarios la temperatura llega a ciento veinte grados bajo cero. Entonces no hay tal de que el Sol sea una bola de fuego. Es un mundo sumamente rico en minas de uranio, de radium, de cobalto, etc., etc., etc., y como es tan inmenso pues claro que la radiación de sus minas también es muy fuerte, muy poderosa. La suma total de tantas minas produce irradiaciones tremendas, es decir, todas las irradiaciones de las minas, toda la energía atómica que viene de esas minas, atraviesa el espacio interplanetario y al llegar a la atmósfera terrestre, entonces esta última descompone a tales radiaciones en luz, calor, color y sonido. Es precisamente la cámara superior de la atmósfera terrestre la que se encarga de analizar y descomponer los rayos solares en luz, calor, color y sonido; pero en el espacio interplanetario hay intenso frío como ya dije, llega hasta 120º bajo cero.

Así pues, no es que el Sol sea una bola de fuego como creen las gentes comunes y corrientes y como suponen algunos científicos, sino que es rico en minas y sus irradiaciones son las que al descomponerse en la atmósfera de la Tierra se convierten o devienen como luz, calor, color y sonido; y sus irradiaciones no solamente llegan al planeta Tierra sino que llegan a todos los mundos del sistema solar, y en cada planeta de nuestro sistema sucede lo mismo.

Hecha esta explicación, conviene quitarnos de una vez por todas esas ideas falsas de la mente y saber que el Sol no es una bola de fuego. Muchos astrónomos se distraen estudiando la aureola del Sol, la corola del Sol. Ellos piensan que esa corola del Sol debe ser una masa física material, una masa densa, y no hay tal. La corola del Sol es una especie de aurora boreal formada por la misma electricidad y magnetismo de aquel astro, eso es todo.

D. Entonces, si en la Tierra no hubiera atmósfera, ¿nuestro planeta sería un mundo oscuro, Maestro?

M. Sí, sencillamente al no haber atmósfera de ninguna especie en la Tierra, pues este podría ser un mundo oscuro. En este caso se me objetaría que en la Luna no hay atmósfera y que sin embargo hay tiempos en que hay luz y también en que hay oscuridad, o que tiene dijéramos, una mitad de luz y una mitad de oscuridad, es decir, que el mes lunar lo dividen en época de luz y época de oscuridad, etc., de acuerdo con los períodos cósmicos que ya se conocen a fondo y que los astronautas han utilizado para sus expediciones. Bien, pero es que hay atmósfera en la Luna digo

yo, existe una atmósfera enrarecida, y entre otras cosas ya fue aceptado oficialmente que en la Luna hay atmósfera. Habrá una atmósfera enrarecida, incipiente, pero la hay y esa tal atmósfera puede perfectamente descomponer los rayos solares en luz, calor, color y sonido. En caso de que no hubiera atmósfera en nuestro planeta Tierra, pues, esa descomposición no existiría, habría tinieblas. Pero comoquiera que la masa densa opondría una resistencia las radiaciones solares, con esa resistencia se produciría entonces el calor y hasta sería posible que esa masa densa, al oponerse como resistencia a la radiación, resplandeciese, transformara la radiación no solamente en calor, sino en luz también. Entonces de todas maneras habría luz, pero con un calor insoportable.

D. Maestro, usted nos ha dicho que en el Sol existen seres humanos. ¿Usted nos pudiera decir cómo son aquellos seres humanos?

M. Pues los habitantes del Sol son personas de una estatura o un cuerpo más o menos como el de los hombres o seres humanos de la Tierra, empero son cuerpos armoniosos, perfectos, bellísimos. Hombres y mujeres viven en un estado de armonía insuperable. ¿Entendido?

D. Venerable Maestro, usted nos ha dicho en sus libros que existe el Sol Central Sirio y que es millones de veces más grande que el Sol que nos alumbra. ¿Nos puede decir si existe vida en ese inmenso mundo y cómo sería la vida allá?

M. Bueno, Sirio es la capital dijéramos de toda esta galaxia en que vivimos. Esta galaxia, la vía láctea, el macrocosmos, tiene muchos millones de sistemas solares, y todos los soles y planetas de la galaxia giran alrededor del Sol Central Sirio. Se trata de un Sol millones de veces más grande que el que nos alumbra; este Sol Central Sirio tiene un hermano gemelo que es una luna cinco mil veces más densa que el plomo. Esa luna gira alrededor de Sirio en forma incesante; es, pues, Sirio una estrella doble. Resulta muy interesante saber que el núcleo mismo de esta gran galaxia está debidamente bipolarizado. De Sirio mismo devienen todas esas irradiaciones que gobiernan a todos los supracielos. De los diversos mundos que componen la galaxia y de su hermano gemelo, esa luna tan pesada, cinco mil veces más densa que el plomo, devienen todas esas influencias negativas, tenebrosas, que caracterizan a cada uno de los satélites lunas que giran alrededor de los mundos; radiaciones fatales, siniestras, que gobiernan a los infrainfiernos. Hay una tercera fuerza, que llamaríamos neutra, la cual permite cierto equilibrio entre los poderes positivos y negativos. Vean ustedes cómo la galaxia está debidamente equilibrada entre la luz y las tinieblas, entre lo positivo y lo negativo.

Sirio en sí mismo es un mundo gigantesco que tiene rica vida mineral, vegetal, animal y humana. Los habitantes de Sirio son de muy poca estatura, no alcanzan a tener ni siquiera un metro de estructura. Yo creo que tienen como medio metro, delgados de cuerpo y con hermosa presencia. Son verdaderos adeptos de la Blanca Hermandad. En Sirio no puede reencarnarse nadie que no haya alcanzado, pues, la estatura de un Kumará. Allí, aquellos hombre son verdaderos dioses, viven humildemente en los campos. Allá a nadie se le ocurre construir ciudades. Eso de hacer ciudades es propio de gentes no inteligentes. Los habitantes de Sirio jamás caerían en semejante error. Tienen humildes casas, usan túnicas tejidas sencillamente. Siembran cada uno sus alimentos, pues cada casa tiene su huerta donde el siriano cultiva sus alimentos; tienen cada cual su jardín donde cultivan sus flores. Viven en paz y armonía unos con otros. A nadie se le ocurriría hacer allí guerras ni nada por el estilo, pues todo eso es bárbaro y salvaje. Los sirianos son gentes muy cultas, verdaderos hombres iluminados en el sentido más trascendental de la palabra.

Allí está la Iglesia Trascendida. Uno se asombra cuando penetra en ese templo de maravillas. Allí ofician los grandes Iniciados de la galaxia, yo he asistido varias veces a los ritos. Constantemente se hace pasar o se vive allí el Drama Cósmico, la vida, pasión y muerte del Cristo, pues, como ya les he dicho ese drama es completamente cósmico. En el Templo Corazón de aquel mundo gigantesco, de aquel Sol extraordinario, encontramos al Dios Sirio y con él a todos sus Iniciados, sus discípulos. Realmente Sirio es la capital de la gran galaxia en que vivimos. Es, pues, extraordinario, maravilloso.

Hasta aquí por ahora...

Publicado en El Quinto Evangelio

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