Capítulo 104

Juan interroga a Jesús.

Y cuando Jesús terminó de decir estas palabras a sus discípulos, Juan se adelantó y dijo: "Mi Señor, imagina a un hombre pecador e infractor de tu ley, repleto de iniquidades, pero que ha cesado en el mal por el Reino de los cielos, y que ha renunciado a todo el mundo y las cosas que hay en él, y al cual desde el principio le damos los misterios de la Luz que están en el primer espacio exterior; si él recibe los misterios y poco después vuelve a transgredir pero de nuevo vuelve a cesar en sus pecados y renuncia a todo el mundo y las cosas materiales que hay en él, de manera que vuelve arrepentido, y como sabemos que en verdad anhela las cosas de Dios, le damos el segundo misterio del primer espacio que está en el exterior; y en forma semejante vuelve a transgredir y a los pecados del mundo, pero regresa entonces y cesa de estar en pecado y de nuevo renuncia al mundo entero y lo material que hay en él y se arrepiente otra vez, y sabiendo con certeza que no es farsante le damos los misterios del principio que están en el primer espacio exterior; y en forma semejante vuelve a pecar toda clase de pecados, ¿Desearías tú que lo perdonásemos hasta siete veces y le diésemos los misterios que están en el primer espacio exterior siete veces, o no?"

Los discípulos perdonarán muchas veces siete veces siete.

El Salvador respondió a Juan diciendo: "No sólo lo perdonaréis siete veces sino amén os digo: Perdonadlo muchas veces siete veces y dadle los misterios que desde el principio están en el primer espacio exterior. Tal vez ganéis el alma de ese hermano y herede el Reino de la Luz."

"Por tal razón, cuando me habéis preguntado antes: "Si nuestro hermano pecara contra nosotros. ¿Desearías que lo perdonásemos hasta siete veces? -Yo contesté y os dije igualmente: "No sólo siete veces, sino setenta veces siete."

"Así pues, perdonadle muchas veces y dadle cada vez los misterios que están en el primer espacio que está en el exterior. Tal vez ganéis el alma de ese hermano y herede el Reino de la Luz."

 

De la recompensa a los salvadores de almas.

"Amén, amén os digo: Aquél que se conserva en la vida y salva sólo un alma, además de la dignidad que él posee en el Reino de la Luz, recibirá otra dignidad por el alma que ha salvado; así que aquél que salva muchas almas, además de la dignidad que posee en la Luz, recibirá muchas otras dignidades por las almas que ha salvado."

 

Publicado en La Pistis Sophia Develada

ImprimirCorreo electrónico

Capitulos Relacionados

Con un click en la publicidad apoyas este proyecto

La Biblioteca Gnóstica es un servicio gratuito
Tu donativo ayuda a mantenerlo activo

Realizalo de manera segura
a traves de PayPal