EL MERCURIO

Quien posea el Mercurio de los Sabios conseguirá la Liberación final. No sería posible lograr la Piedra Filosofal si no se llega primeramente a conocer a sí mismo.

La preparación del Mercurio suele ser difícil. El Mercurio resulta de la transformación del Exohehari o Azogue en bruto.

El Azogue en bruto representa al Esperma Sagrado. Son muchos los minerales que se convierten en Mercurio, mas no todos pueden convertirse en éste.

La preparación del Mercurio es similar a la asimilación de los alimentos.

El Mercurio Seco, la Contra-transferencia, el Ego, debe ser eliminado si es que en verdad queremos un Mercurio limpio y puro para la Gran Obra.

Veinte es la media diferencial matemática de dos cantidades. Si no se elimina el Mercurio Seco no puede existir la "media diferencial".

Hay que pasar psicológicamente por las etapas de tierra, agua, aire y fuego.

Mediante la eliminación y comprensión psicológica del Mercurio Seco se logra refinar el Sacramento de la Iglesia de Roma.

La Rosa Ígnea interior, impregnada del Azufre -fuego-, asciende gloriosamente por la médula espinal, dándonos la comprensión o luz para comprender los mecanismos del ego.

El Mercurio lo convierte a uno en un Caballero de la Vida y de la Muerte.

Existe el Mercurio Universal. Los Cosmocratores tuvieron que trabajar en la Forja de los Cíclopes -el sexo- en el inicio del Mahamvantara; esto no lo comprenden los seguidores de la Dialéctica de la Naturaleza de Hengels.

En el Caos, mineral en bruto, el Ejército de la Palabra, las parejas, trabajan por desintegrar el Mercurio Seco.

En la antigua Tierra Luna hubo que eliminar mucho Mercurio Seco.

En la Revolución de la Dialéctica, en la Revolución Integral, hay que hacer en pequeño lo que hizo el Logos en grande.

Los seres humanos que hacen la Gran Obra son interiormente muy diferentes a un humanoide, aunque exteriormente no se vean diferencias radicales, debido a que los primeros eliminaron de sí mismos al Mercurio Seco.

El excedente de Mercurio, puro y limpio, forma una octava superior en los diferentes cuerpos existenciales. Para tal efecto hay que trabajar en el Laboratorio del Tercer Logos.

Para entender objetivamente la Revolución de la Dialéctica se necesita el Donum‑Dei, es decir, el Don de Dios.

No existe ningún mañana para la personalidad de los desencarnados. La personalidad es una forma del Mercurio Seco en la cual gastamos mucha energía y que es la que debemos utilizar para fortalecer y hacer en nosotros la transferencia de la conciencia.

Una fuerte individualidad desplaza totalmente a la personalidad, que es una forma grotesca del Mercurio Seco.

La energía que gastamos en la personalidad hay que utilizarla para eliminar todo aquello que no pertenezca al Ser; tal es el caso de las costumbres negativas que también son formas del Mercurio Seco.

Desintegrando el Mercurio Seco, mediante la superdinámica sexual y el auto-respeto, nos acostumbraremos, pues, a vivir de una manera impersonal.

Publicado en La Revolución de la Dialectica

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