LA PRIMERA INICIACIÓN DEL FUEGO

En tratándose de esoterismo trascendental y práctico, podemos y hasta debemos enfatizar lo siguiente:

Todo cuanto en ocultismo puro se ha dicho acerca de nuestros cuadros geománticos, astrología, yerbas mágicas, pergaminos maravillosos con lenguajes criptográficos, a pesar de ser absolutamente noble y verdadero, no es ciertamente sino el KINDERGARTEN, la parte menor de la Gran Sabiduría del Oriente heredada y que consiste en la transformación radical de uno mismo mediante el ascetismo revolucionario de la Nueva Era Acuaria. (Mezcla extraordinaria del ansia sexual con el anhelo espiritual).

Nosotros los Gnósticos somos en realidad los elegidos poseedores de tres grandes riquezas, a saber:

A)La "Piedra Filosofal".

B)La "Clavícula de Salomón".

C)El "Génesis de Enoch".

Estos tres factores constituyen el fundamento vivo del Apocalipsis, amén de las colecciones de Pistorius, de la Teosofía de Porfirio y de muchos otros secretos antiquísimos.

El cambio radical absoluto dentro de nosotros mismos, aquí y ahora, sería imposible sin la "Piedra Filosofal".

Hablando claramente y sin ambages, declaro: El "ENS SEMINIS" (la entidad del semen) es ciertamente esa materia venerable ‑citada por Sendivogius ‑ con la cual debemos elaborar "la Piedra Filosofal".

MAGIA SEXUAL es el camino... así lo comprendí en mi presente reencarnación cuando quise elaborar la "Piedra Filosofal".

Mediante esa piedra bendita podemos cumplir con aquella máxima alquimista que dice: "Solve et Coagule".

Necesitamos disolver el YO Psicológico y coagular en nosotros el Hidrógeno Sexual SI‑12 en forma de cuerpos solares, poderes íntimos, virtudes, etc., etc., etc.

La "Piedra Filosofal" es la que valoriza la semilla sexual y le da el poder de germinar, como mística levadura que hace fermentar y levanta la entera masa metálica haciendo aparecer en su forma íntegra al Rey de la Creación; quiero referirme al hombre auténtico, no al animal intelectual equivocadamente llamado hombre.

La Voluntad ‑THELEMA‑ adquiere el poder de transmutación que convierte los metales viles en oro, o sea el mal en bien, en todas las circunstancias de la vida.

Por esta razón, para la transmutación exige una mínima cantidad de "Piedra Filosofal" o "Polvo de Proyección".

Cada metal vil disuelto en el crisol de la Alquimia Sexual, es siempre reemplazado por el oro puro de alguna nueva virtud. (Solve et Coagule).

EL "MODUS OPERANDI" véase en el capítulo Once, Quinto Relato, de este mismo tratado. (Para mayor información estúdiese mi libro titulado: "El Misterio del Áureo Florecer").

Encender el FOHAT individual, la Flama de Eros, en nuestro Laboratorio Alquimista Sexual, es ciertamente el fundamento de la Onda Dionisíaca; así lo comprendí profundamente estudiando a los pies de mi Gurú "Adolfito".

Incuestionablemente siempre fui asistido durante la cópula metafísica; estotro Guruji Divinal a quien le pagaron su salario en el templo, (véase capítulo 12) cumplió con la palabra empeñada.

Aquella Gran Alma me asistía astralmente durante el coito químico; yo le veía hacer fuertes pases magnéticos sobre mi hueso coxígeo, espina dorsal y parte superior de mi cabeza.

Cuando la erótica serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes despertó para iniciar su marcha hacia adentro y hacia arriba, a lo largo del canal medular espinal, sentí entonces mucha sed y un dolor muy agudo en el coxis que me duró varios días.

Entonces fui agasajado en el templo, jamás he podido olvidar aquel gran evento cósmico...

Por aquella época yo moraba en paz en una pequeña casa, a la orilla del mar, en la zona tropical de las costas del caribe...

El ascenso del KUNDALINI de vértebra en vértebra, se realizó muy lentamente de acuerdo con los méritos del corazón...

Cada vértebra es muy exigente; de esto podemos inferir difíciles pruebas; como corolario afirmamos: No es posible el ascenso del KUNDALINI a tal o cual vértebra si para ello no llenamos las condiciones morales precisas.

En los Mundos Superiores, a estas treinta y tres vértebras espinales se les denomina con términos simbólicos como los siguientes: "Cañones", "Pirámides", "Cámaras Santas", etc., etc., etc.

El místico ascenso de la flama del amor de vértebra en vértebra y de Chacra en Chacra, a lo largo del Canal Medular, se realizó ciertamente sobre la base de la Magia Sexual, incluyendo la santificación y el sacrificio.

EL MAHATMA asistente me brindó auxilio conduciéndome el fuego sagrado desde el hueso coxígeo ‑base de la espina dorsal ‑, hasta la glándula pineal, situada, como y a es sabido por los médicos, en la parte superior del cerebro.

Posteriormente aquella "GRAN ALMA" hizo fluir con gran maestría mi fuego erótico hasta la región del entrecejo.

La Primera Iniciación del Fuego divino como corolario, cuando la Serpiente Ígnea de nuestros Mágicos Poderes hizo contacto con el Átomo del Padre, en el campo magnético de la raíz de la nariz.

Fue ciertamente durante la ceremonia mística de la última cena, cuando se fijó la fecha cósmica de la Iniciación.

¡El Santo Grial! Cual ascua sagrada, resplandece abrasador sobre la mesa del banquete pascual.

La historia verdadera de este Santo Grial está escrita en las estrellas y tiene su fundamento, no en Toledo, como dice Wólfram de Eschembach...

Los principales orígenes conocidos de todas estas leyendas caballerescas relacionadas con la del Santo Grial, son:

A)La "Historia Rerum in Partibus Transmarinis Gestarum", de Guillermo de Tiro (M. en 1184), obra latina traducida al francés con el título de "Roman D'Eracle", y libro que sirve de base al de la "Gran Conquista de Ultramar", traducida del francés al castellano a últimos del siglo XIII o principios del XIV. En esta conquista se resumen las cinco principales ramas referentes al ciclo de la Primera cruzada: La "Chansó D'Antiocha", la "Chanson de Jerusalem", "Les Chetiis" (o cautivos), "Elías" (el Caballero del Cisne).

B)El "Dolopathos" de Juan de Haute‑Seille, escrito hacia 1190.

C)La del poema que París llama "Elioxa" o "Heli‑Oxa" ‑La Ternera Solar ‑ nombre primitivo de la Insoberta o Isis‑Bertha del Caballero del Cisne, obra esta última de grandes analogías, según Gayangoscon el famoso Amadís de Gaula.

D)El Parsifal y el Titurel de ESCHEMBACH.

E)El "Conde del Graal", de Chrétien de Troyes (1175), el "El Lohengrín" o "Swan‑Ritter" (el Caballero del Cisne), obra bávara anónima del siglo XIII publicado por Goerres en 1813.

F)El "Tristan and Isolde", de Godofredo de Estrasburgo (1200‑1220) y cuantos "Tristanes" análogos andan por la literatura.

G)La "Demanda del Sancto Grial" con los maravillosos hechos de Lanzarote y de Galaz, su hijo (Siglo XIV), con todas sus obras concordantes.

Yo aguardé con ansiedad infinita, fecha y hora de la Iniciación; se trataba de un 27 sacratísimo...

Quería una Iniciación como aquella que el comandante Montenero recibiera en el templo de Chapultepec, o como es otra que Ginés de Lara ‑el Deva reencarnado ‑ tuviera en aquel Sancta‑Santorum o Adyita de los Caballeros Templarios, en la noche extraordinaria de un eclipse de luna.

Pero mi caso fue ciertamente muy diferente y aunque parezca increíble, la noche de la Iniciación me sentí defraudado.

Reposando con angustia infinita en mi duro lecho, dentro de una humilde choza, a orillas del mar, pasé la noche en vela aguardando inútilmente...

Mi esposa sacerdotisa dormía, roncaba, a veces se movía entre su lecho o pronunciaba palabras incoherentes...

El mar con sus olas furiosas golpeaba la playa rugiendo espantosamente, como protestando...

Amaneció y ¡Nada! ¡Qué noche de perros, Dios mío!... ¡Válgame Dios y Santa María!...

¡Qué de tempestades intelectuales y morales hube de experimentar en aquellas mortales horas nocturnas!

Realmente no hay resurrección de muerte, ni amanecer alguno en la naturaleza ni en el hombre sin que le precedan las tinieblas, tristezas y agonías nocturnas que hacen más adorable su luz.

Todos mis sentidos fueron puestos a prueba, torturados en agonías mortales, que me hicieron exclamar: "Padre mío! Si es posible pasa de mí este Cáliz, mas no se haga mi voluntad sino la tuya".

Al salir el Sol como bola de fuego que pareciera brota de entre el tempestuoso océano, despertó LITELANTES diciéndome:

¿Se acuerda de la fiesta que le hicieron allá arriba? Usted recibió la Iniciación...

¿Cómo? Pero ¿Qué está usted diciendo? ¿Fiesta? ¿Iniciación? ¿Cuál? Yo lo único que se es que he pasado una noche más amarga que la hiel...

¡Qué! ‑exclamó LITELANTES, asombrada ‑ ¿Entonces usted no trajo a su cerebro físico recuerdo alguno?

¿No se acuerda de la gran cadena?¿Olvidó las palabras del Gran Iniciador?

Abrumado con tales preguntas interrogué a LITELANTES diciendo: ¿Qué me dijo el Gran Ser?

Se os advirtió ‑exclamó la Dama‑Adepto ‑, que de hoy en adelante tendréis doble responsabilidad por las enseñanzas que deis en el mundo...

Además ‑dijo LITELANTES‑, se os vistió con la túnica de lino blanco de los Adeptos de la Fraternidad Oculta y se os entregó la espada flamígera...

¡Ah! Ya entiendo. Mientras yo pasaba tantas amarguras en mi lecho de penitente y anacoreta, mi Real Ser interior, recibía la Cósmica Iniciación...

¡Válgame Dios y Santa María! ¿Pero qué me pasa? ¿Por qué estoy tan lerdo?

Tengo un poco de hambre; me parece que es hora de levantarnos para el desayuno...

Momentos después LITELANTES juntaba en la cocina algunos leños secos que sirvieron de combustible para encender el fuego...

El desayuno estaba delicioso; comí con mucho apetito después de noche tan dolorosa...

Un nuevo día de rutina; trabajé como siempre para ganarme el pan de cada día, descansé en mi lecho cerca de las doce del día...

Ciertamente, estaba desvelado y justo me pareció un pequeño reposo; además me sentía compungido de corazón...

No tuve pues inconveniente alguno como para acostarme en "decúbito dorsal", es decir, posición boca‑arriba y con el cuerpo bien relajado.

De pronto, encontrándome en estado de vigilia, veo que alguien entra en mi recámara; le reconozco, es un Chela de la Venerable Gran Logia Blanca...

Aquel Discípulo trae un libro en sus manos; desea consultarme y solicitar cierta autorización...

Cuando quise dar respuesta hablé con cierta voz que me asombró a mí mismo; ATMAN respondiendo a través de la laringe creadora, es terriblemente Divino.

Id ‑le dijo mi Real Ser ‑, cumplid con la misión que se os ha encomendado. El Chela se retiró agradecido...

¡Ah! Cuán cambiado he quedado... ¡Ahora sí! ¡Ya entiendo! Fueron estas mis exclamaciones después de que el Chela se retiró...

Alegre me levanté del duro lecho para platicar con LITELANTES; necesitaba contarle lo ocurrido...

Sentí un algo superlativo, como si en el interior de mi conciencia se hubiese operado un cambio étnico, trascendental, de tipo esotérico divinal...

Anhelaba la nueva noche; aquel día tropical era par mí como el vestíbulo de la sabiduría. Cuanto antes yo quería ver el Sol como bola de fuego hundiéndose una vez más entre las tormentosas olas del océano...

Cuando la Luna comenzó a acerar las aguas tormentosas del mar Caribe, en esos instantes en que las aves del cielo se recogen en sus nidos, hube entonces de urgir a LITELANTES para que concluyera sus quehaceres domésticos.

Aquella noche nos acostamos más temprano que de costumbre; yo anhelaba algo; me hallaba en estado extático...

Acostado otra vez en mi duro lecho de penitentes y anacoreta, en esa asana Indostán de hombre muerto ‑decúbito dorsal, boca arriba, cuerpo relajado, brazos a lo largo de los costados, pies tocándose por los talones con las puntas de los dedos abiertas en forma de abanico ‑, aguardé en estado de alerta percepción, alerta novedad.

De pronto, en cuestión de milésimas de segundo, recordé una lejana montaña; lo que entonces acaeció fue algo insólito, inusitado...

Me vi instantáneamente allí, sobre la cumbre lejana, muy lejos del cuerpo, de los afectos y de la mente...

ATMAN sin ataduras, lejos del cuerpo denso y en ausencia de los vehículos suprasensible...

En tales momentos de Shamadi, la Cósmica Iniciación recibida en la noche anterior, era para mi un hecho palpable, una cruda realidad viviente que ni siquiera necesitaba recordar...

Cuando mi diestra puse sobre el áureo cinto; dichoso pude evidenciar que allí tenía la flamígera espada, exactamente en el lado derecho.

Todos los datos que LITELANTES me diera habíanme resultado precisos. ¡Cuán feliz me sentía ahora como HOMBRE‑ESPÍRITU! Vestido ciertamente con la túnica de lino blanco...

En plena embriaguez dionisíaca me lancé al infinito espacio sideral; dichoso me alejé del planeta Tierra...

Sumergido entre el océano del Espíritu Universal de Vida, quise no regresar más a este valle de amarguras y entonces visité muchas moradas planetarias...

Cuando me posé suavemente sobre un planeta gigante del inalterable infinito, desenvainando la espada flamígera exclamé: ¡Yo domino todo esto!...

"El hombre está llamado a ser el gobernador de toda la creación" ‑contestó un Hierofante que estaba a mi lado ‑.

Guardé la espada flamígera entre su dorada vaina y sumergiéndome aún más entre "las aguas durmientes de la vida", realicé una serie de invocaciones y experimentos extraordinarios.

¡Cuerpo Búdhico, venid hacia mí!...Atendiendo a mi llamado vino hacia mí la bella Elena, Ginebra, la Reina de los "Jinas", mi alma espiritual adorable.

Ella entró en mí y yo en ella, y entramos formamos ese famoso ATMA‑BUDDHI del cual habla tanto la Teosofía Oriental.

Con justa razón se ha dicho siempre que el BUDDHI (ALMA ESPIRITUAL), es como un vaso de alabastro fino y transparente, dentro del cual arde la llama de PRAJNA. (Atma).

Continuando en sucesivo orden aquellas singulares invocaciones hechas desde el fondo mismo del caos, llamé entonces a mi alma humana, diciendo:

¡Cuerpo Causal, venid hacia mí!...

Yo vi a mi humana alma revestida gloriosa con el vehículo causal (Manas Superior Teosófico).

¡Cuán interesante resultó aquel momento en que mi alma humana entró dichosa en mí...

!En esos instantes integraba en forma extraordinariamente lúcida, aquella Tríada Teosófica conocida con los términos sánscritos: ATMA‑BUDDHI‑MANAS.

Incuestionablemente ATMA, es decir, el INTIMO, tiene dos almas. La primera el Alma Espiritual (Buddhi), que es femenina. La segunda es el Alma Humana (MANAS SUPERIOR), que es masculina.

Posteriormente, embriagado de éxtasis llamé a mi mente así:

¡Cuerpo Mental, venid hacia mí!...

Varias veces hube de repetir la invocación, pues la mente es tardía en obedecer, más, al fin se presentó con mucha reverencia diciendo:

"¡Señor, aquí estoy he concurrido a tu llamado, dispensadme que me haya demorado! ¿Cumplí bien tus órdenes?".

En instantes en que iba a dar respuesta salió de mi interior profundo, la voz solemne de mi Monada Pitagórica diciendo: ¡Si!... obedecisteis bien, entrad...

Aquella voz era como la del RUACH ELOHIM que según Moisés, labraba las aguas en el amanecer de la vida...

No está de más decir con gran énfasis que concluí estas invocaciones llamando al Cuerpo Astral. Este demoró también un poco en venir a mi esotérico llamado, más al fin entró en mi.

Revestido ya con mis vehículos suprasensibles, hubiera podido llamar desde el Caos o Abismo Primitivo a mi cuerpo físico, que en esos momentos yacía entre su duro lecho de penitente y anacoreta, y es obvio que también ese cuerpo habría concurrido a mi llamado.

Esto jamás es un imposible: Mi cuerpo físico que en tales momentos tan interesantes yacía entre su duro lecho, con ayuda del cuarto aspecto de DEVI KUNDALINI, habría podido abandonar la región tridimensional de Euclides para concurrir a mi llamado.

Empero, yo preferí entonces resurgir de entre ese "VACUUM" ‑en el sentido de espacio pleno ‑ ilimitado y profundo, para regresar al planeta tierra...

Yo parecía en esos momentos un rayo solitario surgiendo de entre el Abismo de la Gran Madre...

El regreso a este planeta de amarguras gobernado por cuarenta y ocho leyes, se hizo relativamente rápido.

Francamente y sin ambages, declaro: Con plena AUTO‑CONCIENCIA reingrese al cuerpo físico penetrando dentro de este último por esa puerta maravillosa del Alma, citada por DESCARTES; quiero referirme a la Glándula Pineal.

Es lástima que la Filosofía Cartesiana ignore lo que es el Conocimiento OBJETIVO.

Como quiera que tal tipo de conocimiento puro es accesible a mis facultades cognoscitivas, he podido escribir estas líneas para bien de nuestros muy amados lectores...

Publicado en Las Tres Montañas

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