SISTEMA DE DIAGNÓSTICO

Actualmente existen innumerables sistemas de diagnóstico, que en el fondo no son más que simples lazarillos que guían a los "ciegos" fanáticos de las distintas escuelas médicas a través de complejos y tortuosos caminos de la sintomatología orgánica.

El 90% de las personas mueren ignorándose de qué enfermedad.

Hay muchos que dicen que el hombre es un microcosmos, pero pocos comprenden lo que esto significa.

Así como el Universo es un organismo con todas sus constelaciones, de la propia manera el hombre es un mundo por sí mismo. Como el firmamento visible (espacio) no es gobernado por criatura alguna, así también el firmamento que está en el hombre (su mente) no está sujeta a ninguna otra criatura.

Este firmamento (esfera mental) en el hombre, tiene sus planetas y estrellas (estados mentales), como también sus elevaciones y oposiciones (estados de sentimientos, pensamientos, emociones, ideas, amores y odios), llámeseles como se quiera.

Y como todos los cuerpos celestiales en el espacio están unidos los unos con los otros por eslabones invisibles, así mismo los órganos en el hombre no son enteramente independientes los unos con los otros, sino que se subordinan entre sí hasta cierto grado.

"El corazón es un sol, el cerebro su luna, el bazo su Saturno, el hígado su Júpiter, los pulmones su mercurio y los riñones sus Venus" (Paramirun III, 4, Paracelso).

Esotéricamente, el sol de nuestro organismo es Saturno. Mercurio es el pecho, y el FIOR son los órganos sexuales. El mapa de las estrellas está en el organismo humano. Saturno es el sol, que gobierna el vientre. Para mayores detalles ver nuestro «Curso zodiacal».

Órganos, nervios, músculos, etc., son tan sólo los instrumentos físicos de ciertos principios y poderes en los cuales se fundamenta su actividad.

Para diagnosticar exactamente una enfermedad se necesita ser clarividente. Toda enfermedad tiene sus causas en el universo interior del hombre, y para penetrar en ese profundo universo interior se necesita ser clarividente.

Freud con su psicoanálisis, se acercó mucho a la realidad pero no llegó a ella porque le faltó desarrollar la clarividencia o sexto sentido.

La diagnosis por percusión y auscultación, es ya tan anticuada que la mayor parte de los médicos la están abandonando.

La Iridología, tan preconizada por el gran Iridólogo Vidarráuzaga, es deficiente también, pues las líneas del iris son tan extremadamente finas, que aún con lentes de seis aumentos puede extraviar fácilmente al médico.

La Quirología médica, tan preconizada por el doctor Krumm Heller (Huiracocha), tiene los mismos defectos de la Iridología, pues las líneas de la mano presentan señales de enfermedades muy complejas, y de muy difícil diagnóstico, confusas, intraducibles en muchos casos.

Traemos a cuento el escandaloso suceso acaecido hace algunos años en un colegio de Bogotá, cuando una comisión de médicos enfermizos de pasión carnal presentáronse en un colegio de niñas para hacerles reconocimientos sexuales. Fue entonces cuando el Dr. Laureano Gómez protestó enérgicamente en nombre de la sociedad por semejante infamia. Esto nos revela a las claras hasta donde ha llegado el sadismo de falsos apóstoles de la medicina. La lubricidad refinada no respeta ni el pudor de niñas inocentes.

Los médicos de los hospitales de caridad han convertido esas instituciones en centros de corrupción.

En los salones de maternidad, se despoja de sus ropas a las parturientas y en la forma más sádica y criminosa se les exhiben públicamente sus órganos sexuales para que grupos de pedantes universitarios, llenos de ocultas ansias de coito, estudien y exciten sus propias pasiones ante el triste espectáculo de las indefensas víctimas. Las clínicas con todos sus instrumentos de cirugía cometen a diario los crímenes más horribles. De Cali tuvo que huir un médico que aprovechaba sus pacientes en beneficio de propaganda, exhibiéndolas ante extraños en el instante supremo del parto.

Y los novedosos sistemas de diagnóstico de laboratorio, sólo han conseguido aumentar el número de enfermedades y defunciones. A los enfermos de los hospitales de caridad se les befa y humilla, como si no fueran seres humanos sino parias.

El organismo humano ha sido convertido por los señores médicos en una simple "cosa" de experimentación, de ensayo, de prueba. Esta falta de respeto por el cuerpo de nuestros semejantes, radica en el desconocimiento de los vehículos internos.

Desde el momento de nacer, apártase a los pequeñuelos de sus madres pretextando exigencias de higiene. Ignoran los médicos que el niño necesita del aura vital de la madre para el desenvolvimiento de la biología orgánica de su cuerpo en formación.

Ignoran los "científicos" que el niño lejos de la irradiación del cuerpo vital de su madre, enferma, corre el peligro de morir.

Es pedantería querer corregir a la Naturaleza. Es estulticia imperdonable.

Si observamos la creación entera, veremos a toda madre dormir con su criatura. La gallina abre sus alas y abriga a sus polluelos durante la noche. Todos los animales dan a sus hijos calor y protección.

Solamente los desorbitados científicos quieren corregir la obra de Dios. La placenta de la madre, que debiera ser sepultada en lugar caliente para evitar consecuencias, es arrojada a los muladares. Ignorando los "doctores" la íntima relación bioeléctrico-magnética que existe entre la placenta y el organismo de la enferma... Una placenta arrojada al muladar o al agua, es la causa de múltiples y futuras enfermedades a la matriz y otros órganos.

Cuando esas pobres madres se presentan en los consultorios pidiendo salud y medicinas, los médicos, con sus falsos diagnósticos, les recetan un sinnúmero de remedios que, en lugar de sanarlas, las enferman más.

Cuando los médicos Arhuacos, necesitan excitar su sexto sentido para diagnosticar, beben una pócima especial que les pone en total actividad su poder clarividente. La fórmula es esta: Ron, una botella. Semilla interna del Cidrón, 10 centígramos; una semilla de jabilla (la pepita que va dentro del fruto); y cinco hojas de Salvia.

Todo esto se deja en maceración durante varios días. Esta bebida tiene la virtud de hacer subir la sangre a la cabeza, para dar fuerza a las glándulas donde radica el sexto sentido. Los Gnósticos no necesitamos de esta pócima. Estos vegetales se encuentran en el Departamento de Magdalena (Colombia).

En los sistemas de diagnóstico de la sabiduría médica, el mago usa un aparato llamado Clariteleidoscopio, para observar clarividentemente el organismo. Ese lente se construye de esta forma: Dentro de un tubo de acero de unos 20 centímetros de largo por 5 centímetros de diámetro, se meten dos bolitas de vidrio con franjas de colores azul, verde, amarillo y rojo. Este lente es a la clarividencia, lo que el microscopio al nervio óptico del médico.

El clariteleidoscopio se habrá de bendecir con un ramo de Pino; y de su lado se colgarán tres frutos de " Cadillo Mono", a manera de bolas. El Cadillo Mono es una planta que crece uno o dos metros.

El médico Gnóstico llevará al enfermo a su santuario de curación, y luego, con el sexto sentido, y con auxilio del clariteleidoscopio, hará el examen orgánico correspondiente y dará su exacto diagnóstico.

En este santuario no necesitarán las doncellas desnudar su cuerpo para recrear a ningún pasionario. Allí no necesitarán las señoras renunciar a su pudor para someterse al examen de ningún insatisfecho sexual. Allí sólo habrá sabiduría y respeto.

Publicado en Tratado de Medicina Oculta y Magia Practica

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