EL DERVICHE BOJARIO HADJI-ASVATZ-TROOV

Cierta vez, mientras viajaba por el continente asiático un gran sabio venido de ignotos lugares, en la región que se denominaba Bojara, acertó a establecer cordiales relaciones con un derviche danzante cuyo nombre era Hadji-Zephi-Bogga-Eddin.

Era un hombre muy entusiasta por el esoterismo sagrado y cada vez que encontraba a alguien en su camino, le hablaba de estos estudios. Cuando encontró a nuestro sabio la alegría fue grande, sonreía dichoso y el tema a tratar versó entonces sobre esa ciencia china antigua llamada "Shat-Chai-Mernis".

Lo que hoy se sabe sobre esa ciencia misteriosa conocida por los mellizos chinos iniciados de los cuales hablamos en el capítulo primero de este mensaje, son solo fragmentos de una totalidad formidable.

En otros tiempos cuando todavía vivían en China estos dos mellizos iniciados, se denominaba a dicha ciencia así: "TOTALIDAD DE LA INFORMACIÓN VERDADERA ACERCA DE LA LEY DE NONAPLICIDAD".

Ciertos fragmentos de esta augusta ciencia permanecieron intactos y pasaron de generación en generación a través de muchos hermanos iniciados en los grandes misterios.

El sabio de nuestra historia se sintió muy feliz al platicar con el derviche sobre esa antiquísima ciencia china, de la cual nada saben los sabihondos modernos de tipo occidental. El colmo del entusiasmo llegó a nuestro sabio, al ser informado por el derviche sobre otro derviche amigo de este último, quien según informes residía en la "BOJARA SUPERIOR" alejado de todos y que se dedicaba a ciertos experimentos misteriosos relacionados con esta misma ciencia.

El derviche invitó a nuestro sabio a darse un paseo por aquellas montañas de la Bojara Superior con el sano y bello propósito de visitar al anacoreta. Tres días de viaje por entre montañas escarpadas y caminos solitarios condujeron a los dos hombres de esta historia hasta una pequeña garganta situada entre los montes de la Bojara Superior.

En dicha montaña de acuerdo con el relato que ha llegado hasta nosotros, el derviche pidió al sabio que lo ayudara a apartar una pequeña plancha de piedra y cuando lo hubieron hecho, apareció ante los dos hombres una pequeña abertura de cuyos bordes partían dos barras de hierro.

El relato dice que el derviche unió ambas barras y comenzó a escuchar muy atentamente y que al cabo de breves instantes, surgió de las mencionadas barras un extraño sonido y para sorpresa del sabio de esta historia, el derviche pronunció entonces sobre la abertura algunas palabras en un lenguaje que le era totalmente desconocido. Cuando el derviche concluyó de hablar, los dos hombres de este relato colocaron la plancha de piedra en su lugar y siguieron avanzando. Fue todavía mucho lo que tuvieron que caminar por entre valles y montañas profundas hasta llegar a cierto lugar donde se detuvieron frente a una gran roca.

El derviche en un estado de gran tensión parecía estar aguardando algo muy especial, de pronto una enorme piedra se abre y forma una entrada misteriosa que conduce a una especie de cueva. Los dos hombres penetraron en la caverna y avanzaron hacia el fondo misterioso pudiendo observar que el camino estaba iluminado alternativamente por gas y electricidad. Después de haber recorrido una distancia considerable dentro de la caverna se encontraron a un anciano de edad indescifrable y de cuerpo demasiado alto y delgado, quien los recibió con los saludos acostumbrados y los condujo más al interior de la cueva.

Este era el amigo del derviche y su nombre fue Hadji-Asvatz-Troov. El anciano ermitaño condujo a los dos hombres hasta una sección muy cómoda de la caverna y luego se sentaron todos en un fieltro que cubría el piso y comieron eso que se llama en el Asia, "FRÍO DE BOJARIA", Shila-Plav; servido en ollas de barro, que el anciano trajo. Los dos hombres platicaron con el anciano ermitaño durante la comida, el tema fue naturalmente la apasionante ciencia china llamada Shat-Chai-Mernis.

La ciencia de este viejo es la ciencia de las vibraciones. Todo lo que es, todo lo que ha sido, todo lo que será está sometido a la ciencia de las vibraciones. El ermitaño había dedicado su vida al estudio de las vibraciones, el Shat-Chai-Mernis. El ermitaño había estudiado muy a fondo la teoría Asiria del gran Mal-Manash y la teoría árabe del famoso sabio Selnehhe-Avaz y la griega de Pitágoras y en general todas las teorías chinas.

Este hombre había construido en forma modificada el monocorde de Pitágoras, el famoso aparato de música con el cual Pitágoras realizaba sus experimentos. Dicho aparato es muy complejo y está lleno de vibrómetros que le sirven para medir las vibraciones de las cuerdas. El anciano ermitaño era un verdadero sabio y había construido muchos aparatos para medir con exactitud las vibraciones. Dijo el anciano que en la antiquísima civilización de Tikliamish existían muchísimos aparatos especiales para medir las vibraciones.

El ermitaño hizo luego varias demostraciones con las vibraciones musicales, sopló aire con un pequeño fuelle sobre los tubos de un aparato de música de viento, los cuales iniciaron una monótona melodía de cinco tonos, los vibrómetros indicaron con exactitud el número de vibraciones. Junto al aparato de música se colocó una maceta de flores, cuando el ermitaño concluyó su monótona música, las flores de la maceta estaban intactas. Después el viejo ermitaño se trasladó desde el antiguo monocorde al piano de cola, provisto también del vibrómetro para medir las vibraciones y comenzó a golpear determinadas teclas del piano produciendo la misma monótona melodía. Cuando el anciano dejó de tocar no quedaron en la maceta sino los restos marchitos de las flores que antes estaban llenas de vigor y belleza. En esta forma el anciano demostró el poder vibratorio de las ondas musicales sobre la materia.

Aquel ermitaño dividía las vibraciones en dos clases: vibraciones creadoras y vibraciones impulsoras. Dijo el anciano que con tripas de cabra se podían fabricar cuerdas especiales para la producción de vibraciones creadoras y con los instrumentos de viento como las trompetas, flautas, etc., se obtienen vibraciones impulsoras.

Después de dar algunas otras explicaciones, según el relato que llegó hasta nosotros, el ermitaño trajo un sobre, papel y lápiz para otro experimento. Escribió algo en el papel y luego lo metió en el sobre, después lo colgó cerrado en un gancho, lo puso delante de los dos visitantes, se sentó ante el piano y tocó otra vez una monótona melodía, pero ahora, dos sonidos de la octava más grave del piano se repetían pareja y constantemente.

Después de algunos instantes el derviche visitante no podía permanecer inmóvil y se retorcía agitando la pierna izquierda en la cual sentía un espantoso dolor. El ermitaño dejó de tocar después de un rato la monótona melodía y dirigiéndose al sabio visitante dijo: Amigo de mi amigo, tenga la bondad de ponerse de pie, saque el sobre del gancho y lea lo que está escrito adentro. El sabio hizo lo indicado y cuando leyó el papel que estaba metido en el sobre vio que decía: "En cada uno de ustedes se formará debido a las vibraciones procedentes del piano, un furúnculo en la pierna izquierda, una pulgada debajo de la rodilla y media pulgada a la izquierda de la mitad de la pierna".

El anciano hizo que los dos hombres dejaran al descubierto cada uno su pierna izquierda y cual sería el asombro al descubrirse en la pierna izquierda del derviche visitante, el furúnculo anunciado; allí estaba, no había duda alguna, empero faltaba en la pierna izquierda del sabio visitante. Este último tenía una vibración diferente porque era un Maestro venido de otro planeta y es claro que la vibración de este género era de otra frecuencia distinta a la que el sabio llevaba en su cuerpo.

Cuando el ermitaño se convenció de que faltaba el furúnculo en la pierna izquierda del sabio, saltó de inmediato de su asiento diciendo: "No puede ser". Y miraba asombrado como con ojos de loco: fue entonces necesario que el sabio venido de otro planeta le hiciera comprender que nada había fallado y que después y a solas le contaría su secreto.

A muchos lectores les parecerá imposible que por nuestra tierra caminen habitantes de otros planetas y lo más posible es que rían ahora escépticamente, pero así es. En todo tiempo nuestra tierra ha sido visitada por habitantes de otros planetas.

Viejas tradiciones dicen que el Maestro Sanat Kummará, fundador del Gran Colegio de Iniciados de la Gran Logia Blanca, vino de Venus con su cuerpo físico.

El sabio de nuestra historia, era un Maestro venido de otro planeta, más guardaba el secreto.

En otros tiempos existieron maravillosos instrumentos de música con los cuales se hicieron formidables experimentos. Sabiendo manejar las ondas vibratorias del sonido se puede actuar sobre toda sustancia, sobre toda vida. "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios", dice Juan.

Realmente sin el sonido, sin el verbo, sin la palabra; el sistema solar en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser, no existiría. En el amanecer de la vida los Cosmocratores trabajaron en sus templos con la Magia Sexual del Verbo.

Las dos fuerzas fundamentales por sí mismas no pueden crear, se necesita una tercera fuerza de acuerdo con la Magia Sexual del Verbo. Cualquier Maestro fuerte en meditación puede estudiar Cosmogénesis en los registros Akáshicos y verificar por sí mismo el trabajo litúrgico de los Cosmocratores en el amanecer de la vida. Ante todo iluminado se presentan en los registros Akáshicos los templos de los Cosmocratores y su trabajo con las vibraciones.

Dentro de cada templo aparecen sentados en sus tronos del oriente interno, un sacerdote y una sacerdotisa. En cada templo hay una planta baja sobre la cual están todos los sitiales y columnas del templo. Los Elohim mencionados por las sagradas escrituras ocupan esa planta baja.

Esta es la Masonería Primieval, estos son los talleres de los Cosmocratores. Canta el sacerdote y canta la sacerdotisa y cantan todos los Elohim del templo y sus voces resuenan en el Caos.

Así se realizan los rituales del fuego en el amanecer de la vida, y las tres fuerzas llamadas masculina, femenina y neutra; vibran científicamente produciendo múltiples fenómenos en la Materia Primordial. Se hace fecunda la Gran Madre, la materia prima de la Gran Obra y brotan los gérmenes de toda creación. Así es como nace el universo del Pleroma, así nace todo sistema solar.

La Magia Sexual del Verbo creó este universo en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser. Nuestro Sistema Solar en principio fue sutil, después se fue tornando cada vez más y más denso hasta tomar la actual consistencia física. Este Universo es pues un producto de las vibraciones del verbo, de la música.

Publicado en Mensaje de Navidad 1965-1966

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