LA NATURALEZA

El pobre animal intelectual falsamente llamado hombre, puede desarrollar todas sus ocultas posibilidades si así lo quiere, pero el desarrollo de todas esas posibilidades no es realmente una ley. La ley para el hombre-máquina es nacer, crecer, reproducirse y morir dentro del círculo vicioso de las leyes mecánicas de la Naturaleza.

Jesús el Cristo cuya Navidad celebramos esta noche con rituales y fiesta, dijo lo siguiente: "Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán". Angosta es la puerta y estrecho es el camino que conduce al desarrollo de todas las posibilidades del hombre pero muy pocos son los que encuentran esa puerta y ese camino.

El camino que conduce al desarrollo de todas las ocultas posibilidades del hombre, va de hecho contra la Naturaleza, contra el Cosmos, contra la vida social común y corriente, contra sí mismo, contra todo y contra todos. Esto explica porque el camino es tan difícil y exclusivista, por algo se ha llamado: "La Senda del Filo de la Navaja". Este camino es muy amargo, más amargo que la hiel, es lo opuesto a la vida corriente, a la vida de todos los días, se basa en otra clase de principios; está sometido a otras leyes.

El pobre animal intelectual equivocadamente llamado hombre puede desarrollar todas sus posibilidades si así lo quiere, mas también pueden sus posibilidades quedar sin desarrollo alguno y hasta pueden perderse totalmente. Muchos pseudo-ocultistas y pseudo-esoteristas suponen equivocadamente que tales posibilidades pueden desarrollarse mediante la sabia ley de la evolución, pero ese concepto es totalmente falso porque ninguna mecánica puede desarrollar todas nuestras posibilidades latentes.

La Auto-Realización Intima del hombre no es jamás el producto de ninguna mecánica, sino el resultado de un trabajo consciente hecho con suma paciencia y dolor por nosotros mismos y dentro de nosotros mismos. Sólo mediante sucesivos e ininterrumpidos trabajos auto-conscientes dentro de nosotros mismos podemos desarrollar todas nuestras ocultas posibilidades.

La Ley de la Evolución y Progreso y la Ley de Involución y Retroceso, son dos leyes mecánicas que trabajan en forma armoniosa y coordinada en toda la Naturaleza. Todo evoluciona e involuciona, avanza y retrocede; existe evolución en todos los organismos que nacen y se desarrollan, existe involución en todos los organismos que envejecen y mueren.

En la vida diaria de todos los días con todas esas escuelas pseudo-esoteristas, pseudo-ocultistas, espiritualistas, científicas, etc., no existe nada que tenga todas las posibilidades del Camino y tarde o temprano sólo pueden conducirnos a la muerte, no pueden llevarnos a ninguna otra cosa. La Senda del Filo de la Navaja, está llena de peligros por dentro y por fuera. Es muy raro aquel que encuentra el Camino, pero más raro es hallar alguien que no abandone el Camino y llegue a la meta.

En el mundo existen muchas escuelas pseudo-esotéricas y pseudo-ocultistas con muy buenas intenciones y preciosos estudios que a nadie perjudican y a todos benefician, pero eso no es el Camino. Ciertamente el Camino es demasiado oculto, estrecho y lo que es peor todavía, espantosamente difícil. El Camino no le gusta sino a unos pocos, los pseudo-esoteristas, pseudo-ocultistas y miembros de muchas sectas muy hermosas, aborrecen el Camino y lo califican de magia negra.

La evolución mecánica del animal intelectual equivocadamente llamado hombre, es necesaria para la Naturaleza hasta cierto punto muy bien definido. Más allá de dicho punto, la evolución mecánica del bípedo humano, se hace no solamente innecesaria para la Naturaleza, sino también perjudicial para ella.

Los procesos evolutivos e involutivos de la humanidad se corresponden con los periodos de evolución e involución de los planetas en el espacio. Hablando esencialmente diremos que en realidad la humanidad no evoluciona; se producen muchos cambios en la periferia de la Conciencia humana, pero ninguno en el centro de la Conciencia humana.

Las multitudes que vitoreaban a Nerón y pedían la crucifixión del Cristo Jesús, las multitudes que gozaban apedreando a los profetas, todavía son las mismas, sólo han cambiado de cuerpo y de costumbres, la Esencia permanece igual, no ha progresado.

Los planetas producen a veces cambios evolutivos, a veces involutivos en la periferia del animal intelectual, caen y se levantan nuevas civilizaciones pero el Alma, la Esencia, permanece lo mismo. Este triste hormiguero humano vive sobre la superficie de la Tierra para cumplir con los propósitos y necesidades de la Naturaleza. La Tierra no desperdicia nada porque quiere vivir y utilizar por igual tanto los productos de la evolución como de la degeneración, aun cuando en cada caso los propósitos sean totalmente diferentes.

El animal intelectual puede convertirse en Hombre de verdad mediante la Auto-Realización Intima, pero la Auto-Realización de todas las masas humanas no sólo es algo imposible, sino también algo perjudicial para el planeta en que vivimos. La Naturaleza no necesita de la Auto-Realización Intima del hombre, esto es hasta contrario a sus propios intereses, por este motivo existen determinadas fuerzas muy especiales, desafortunadamente negras, que se oponen violentamente a la Auto-Realización Intima de las humanas multitudes.

La vida general de la humanidad se dividió en dos corrientes desde la época de la famosa civilización Tikliamishiana que existió muchos siglos antes de que naciera Babilonia. El Evangelio Cristiano nos habla de dos rebaños. El rebaño de las ovejas y el rebaño de los cabritos; no cabe duda alguna de que la casi totalidad de seres humanos que pueblan la Tierra, pertenecen de hecho y por derecho propio, al reino de los cabritos.

La Naturaleza se traga sus propios hijos, la Naturaleza se come sus cabritos que son tan numerosos como las arenas del mar. La vida humana en la Tierra fluye en dos corrientes: la de las ovejas y la de los cabritos.

El hombre que posee realmente y de verdad el Ser, el Íntimo, sigue la corriente del río de la vida. El hombre que no posee el Ser sigue la corriente del río tenebroso de la muerte. El río de la vida se pierde en el océano del Espíritu Universal de Vida. El río de la muerte se pierde entre las grietas de las regiones profundas de la tierra. La Tierra necesita alimento y el río de la muerte se lo lleva entre sus aguas negras.

No podría existir la construcción involutiva que tiene lugar en el interior del planeta Tierra, sin la actividad de los hombres con piel de chivo que entran en el mundo subterráneo. Tras todo ese mecanismo vital del mundo, detrás de todos esos procesos químicos que estructuran la dura roca, está la psiquis colectiva de los hombres con piel de chivo. Los tenebrosos le dan consistencia física al hierro, al pedernal y al granito. Si por cualquier procedimiento extrajéramos del Infierno (Reino Mineral) a todos los tenebrosos que lo habitan, la dura roca perdería su consistencia, su dureza y se tornaría elástica, plástica, inútil; entonces su final sería un hecho inevitable.

La primera liberación del hombre consiste precisamente en esa posibilidad de pasar de la corriente tenebrosa que está predestinada a desaparecer entre las profundidades de la tierra, a la corriente luminosa que debe desembocar entre el océano de la Gran Luz.

No es fácil pasar de la corriente negra a la corriente blanca, para ese pasaje es urgente renunciar a todo aquello que nos agrada y parece una bendición, a todo eso que nos parece muy romántico y precioso, etc. Es necesario morir para el mundo, disolver el Yo, abandonar aquello que sabe a delicias y pasiones, etc.

Es necesario nacer y este es un trabajo con el grano, con la semilla, un problema sexual. Es indispensable amar a nuestros semejantes y sacrificarnos totalmente por ellos. El Camino es más amargo que la hiel y a la Naturaleza no le conviene porque es contrario a sus designios.

El Reino Mineral (Infierno), se alimenta con la humanidad, la humanidad es parte de la vida orgánica de la Tierra, el alimento de la Tierra. Si toda la humanidad se auto-realizara esto sería fatal para el Reino Mineral. La Naturaleza se opone a la Auto-Realización Intima del hombre porque esto es contrario a sus propios intereses; lo normal, natural es que el Reino Mineral se trague a la humanidad.

Jesús el Cristo dijo: "De mil que me buscan uno me encuentra, de mil que me encuentran uno me sigue y de mil que me siguen uno es mío".

Publicado en Mensaje de Navidad 1965-1966

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