BOMBAS ATÓMICAS EN ÓRBITA

Rusia organiza el horror espacial. En Washington se da la voz de alarma. Dicen que las infernales cargas atómicas son detonadas a control remato. EL sistema, maquiavélico de horror consistente en una serie nada agradable de bombas atómicas en órbita, es abominable, execrable, horripilante. Realmente ya se están haciendo casi imposible la vida sobre la faz de la Tierra, el mal del mundo ya se desbordó y llegó hasta el cielo.

El Kremlin tiene la intención —no muy hermosa por cierto— de poner en marcha su monstruoso programa denominado: "Sistema fraccional de bombardeo orbital"; las pavorosas bombas SFBO, no son por cierto una hermosa caricia, ni tampoco una demostración de amor a la pobre humanidad doliente; eso es obvio. Tales bombas nucleares serian colocadas en órbitas muy bajas, de unos 160 kilómetros sobre la tierra, y es ostensible que serian detonadas por control remoto, contra objetivos militares y ciudades indefensas antes de que completaran su primer circuito; es indubitable que las horrendas bombas SFBO, recorrerían fatalmente una fracción de órbita antes de su detonación. La baja altura haría posible que la bomba orbital no fuera, descubierta por el sistema de radar de alarma temprana con que cuenta, los Estados Unidos de Norteamérica.

Se nos ha informado que los rusos han llevado a cabo por lo menos, trece experiencias científicas tipo SFBO; se nos ha dicho que los siete primeros experimentos atómicos orbitales fracasaron, pero dizque: los seis siguientes fueron un éxito rotundo. Es obvio que los Yanquis tampoco son unas mansas ovejas y podemos estar seguros de que no solamente imitaran el ejemplo soviético, sino que además, inventarán algo peor.

Coexistencia pacífica o guerra, atómica exclamaba amenazante un ministro soviético; desgraciadamente Tiros y Troyanos odian la paz y eso está ya demostrado con hechos claros, contundentes y definitivos. En estos instantes de crisis mundial y explosión demográfica, existen por doquiera alarmantes síntomas de guerra mundial. Las partículas radioactivas de las explosiones nucleares, alterarán profundamente las zonas superiores de la atmósfera, mundial. Es ostensible y cualquier hombre de ciencia lo sabe, que tales zonas constituyen algo así como una especie de filtro supremo para los rayos solares; Cuando el citado filtro maravilloso haya sido completamente alterado por las asqueantes explosiones nucleares, es incuestionable que entonces ya no podrá filtrar, analizar y descomponer los rayos solares en luz y calor, entonces veremos el sol negro como cilicio.

Conviene saber que la camada superior de la atmósfera planetaria es el viviente sustentáculo de nuestro mundo y que su alteración coadyuvará en la intensificación de terremotos y maremotos. Entonces las ciudades caerán hechas polvo y olas marítimas nunca vistas azotarán las playas; escrito está en el evangelio cristiano que un sonido muy extraño saldrá de entre el fondo mismo de los mares.

Enfermedades desconocidas nunca antes descubiertas por la ciencia médica, ya están apareciendo a consecuencia del abuso atómico; el fósforo de los cerebros humanos será contaminado con las radiaciones y muchísimas gentes perderán la razón y andarán locas por las calles; los hospitales estarán abarrotados de enfermos y no habrá remedio; las aguas de la tierra y del cielo es obvio que también serán contaminadas y las cosechas se perderán, pues no podrán ser utilizadas por las hambrientas multitudes debido a que estarán cargadas de radiación.

Entonces veremos por las calles escenas dantescas, horripilantes, y entre las ruinas humeantes de esta perversa civilización de víboras, solo escucharemos baladres, aullidos, silvos, relinchos, chirridos, mugidos, graznidos, maullidos, ladridos, bufares, roncares y crocotares.

Publicado en Mi Regreso al Tibet

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