EL YO

Los que auscultasteis con mística paciencia el ARCANO de la noche misteriosa, los que habéis comprendido el enigma que se esconde en cada corazón, el resonar de un coche lejano, un eco vago, un ligero sonido perdido en lontananza... escuchadme.

En los instantes de profundo silencio, cuando surgen del fondo de la memoria las cosas olvidadas, los tiempos idos, en la hora de los muertos, en la hora del reposo, sabréis estudiar a fondo este capitulo del QUINTO EVANGELIO, no solo con la mente sino también con el corazón.

Como en una copa de oro vierto en estas líneas mis dolores de lejanos recuerdos y desgracias funestas, tristes nostalgias de mi alma ebria de flores, duelo de mi corazón triste de fiestas.

¡Más! ¡Que quiero decir!... ¡Alma mía!, ¿Te lamentas acaso de tantos ayeres con quejas vanas?.

Aún puedes casar la olorosa rosa y el lis, y hay mirtos para tu dolorosa cabeza gris.

El alma ahíta de recuerdos vanos, cruel inmola lo que al EGO alegra, como Zingua, reina de Angola, lúbrica negra.

Tú habéis gozado en horribles bacanales, necios placeres en el mundanal bullicio y ahora ¡Ay de ti! Oyes la imprecación terrible del Eclesiastés.

¡Desgraciado de ti!... ¡pobre EGO!, el momento de pasión te hechiza; Más mira como llega el Miércoles de ceniza; MEMENTO, HOMO.

Por eso hacia la montaña de la INICIACIÓN las Almas selectas van y se explican Anacreonte y Omar Kayan.

El viejo tiempo todo roe inclemente y va deprisa; sabed vencerle, Cintia, Cloe y Cidalisa.

En ausencia del YO y más allá del tiempo experimenté ESO que es lo REAL, ese elemento que transforma radicalmente.

¡Vivenciar lo real más allá de la mente!... experimentar en forma directa eso que no es del tiempo... ciertamente es algo imposible de describir con palabras.

Y estaba en ese estado conocido en el mundo oriental como NIRVI-KALPA-SAMADHI; siendo un INDIVIDUO había pasado más allá de toda INDIVIDUALIDAD, por un instante sentí que la gota se perdía en el océano que no tiene orillas, mar de luz indescriptible... abismo sin fondo... vacío BUDDHISTA lleno de gloria y felicidad.

¿Cómo definir el VACÍO ILUMINADOR?. ¿Cómo describir lo que está más allá del tiempo?.

El SAMADHI se hizo demasiado profundo... la ausencia absoluta del YO. La pérdida total de la INDIVIDUALIDAD, la IMPERSONALIZACIÓN cada vez más y más radical, me causaron temor.

SI... ¡temor!... temí perder lo que soy, mi propia particularidad, mis humanos afectos... ¡que terrible es la aniquilación BUDDHISTA!

Y lleno de terror y hasta pavor, perdí el éxtasis, entré en el tiempo, me embotellé en el YO, caí dentro de la mente.

¡Entonces! ¡Ay de mí!... ¡Ay! ¡Ay! fue entonces cuando comprendí la broma pesada del EGO; este era el que sufría, temía por su propia vida, clamaba.

SATÁN, el MI MISMO, mi QUERIDO EGO, me había hecho perder el SAMADHI; ¡Qué horror!, si lo hubiera sabido antes...

Y las gentes que adoran tanto al YO, que lo califican de divino, de sublime; ciertamente, ¡Qué equivocadas están! ¡Pobre humanidad!...

Entonces, cuando pasé por esta vivencia mística era yo muy joven todavía y ella, (la noche, el firmamento), se llamaba URANIA.

¡Ah! Juventud loca que juega con cosas mundanales y que en cada mujer ve una Ninfa Griega, aunque esta sea una roja Cortesana.

¡Tiempo lejano ya! Más aun veo azahares en los naranjos verdes impregnados de aromas o en las viejas fragatas que llegan de los mares lejanos, o en el Icaco, o tupidos manglares; o tú, rostro adorado en ese tiempo, asomas como primeros pesares y primeros amores.

Y comprendí que necesitaba DISOLVER EL EGO, reducirlo a polvo, para tener derecho al ÉXTASIS.

Entonces, ¡DIOS MÍO!... me encontré con tantos y tantos ayeres; en verdad el YO es un libro de muchos tomos.

Qué difícil fue para mí la DISOLUCIÓN DEL YO, pero lo logré. Huyendo del mal muchas veces entré en el mal y lloré.

¿Para qué las envidias viles y las lujurias, cuando retuercen sus reptiles pálidas furias?.

¿Para qué los odios funestos de los ingratos? ¿Para qué los lívidos gestos de los Pilatos?.

En el fondo profundo de los hombres más castos vive el Bíblico ADAM, ebrio de pasión carnal, saboreando con deleite la fruta prohibida; aún resurge en la obra de Fidias Friné desnuda.

Y clamé mucho al cielo diciendo: Al Fauno que hay en mí, dadle ciencia, esa sabiduría, que al Ángel hace estremecer las alas; por la oración y la penitencia, permitidme poner en fuga a las diablesas malas; Dadme Señor otros ojos, no estos que gozan en mirar redondeces de nieve y labios rojos; dadme otra boca en que queden impresos para siempre los ardientes carbones del asceta, y no esta boca de ADAM en que vinos y besos locos aumentan y multiplican infinitamente gulas de bestia; dadme unas manos de disciplinante y penitente que me dejen el lomo ensangrentado y no estas manos lubricas de amante que acarician las pomas del pecado; Dadme sangre Crística inocente y no esta que hace arder las venas, vibrar los nervios y crujir los huesos, quiero quedar libre de maldad y engaño, morir en mi mismo y sentir una mano cariñosa que me empuje a la cueva que acoge siempre al ermitaño.

Y trabajando intensamente hermanos míos, llegué al Reino de la Muerte por el camino del amor.

¡Ah!... si esos que buscan la ILUMINACIÓN comprendieran de verdad que el alma está embotellada en el YO...

¡Ah!... si esos destruyeran el YO, si redujeran a polvo el querido EGO, entonces el ALMA quedaría libre de verdad... en éxtasis... en Shamadi continuo, así experimentarían directamente eso que es la VERDAD.

El que quiera vivenciar lo REAL debe eliminar los ELEMENTOS SUBJETIVOS de las percepciones.

Es URGENTE saber que tales ELEMENTOS constituyen las diversas entidades que forman el YO.

Dentro de cada uno de esos elementos duerme el ALMA profundamente. ¡Qué dolor!

Publicado en Tratado Esotérico de Magia Rúnica

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